09/30/2026
HAY ALGO QUE NO ENTIENDO DE LA IGLESIA…
Vivimos en un mundo donde muchas personas sienten que se están ahogando constantemente.
La vida se ha puesto fuerte.
Las deudas pesan.
La ansiedad toca la puerta.
El estrés agota.
La depresión roba fuerzas.
Y hay días en los que nuestra mente simplemente no encuentra descanso.
Pero hay algo que todavía me maravilla y que, humanamente, no puedo explicar…
Cada vez que entro a la iglesia, algo sucede.
Entro con cargas, preocupaciones y pensamientos, pero mientras comienzo a adorar, siento que todo aquello que me estaba oprimiendo pierde fuerza.
Por un momento olvido las deudas.
Mi mente deja de correr.
Mi corazón encuentra descanso.
Y en medio de la adoración al Dios que vive y reina, experimento una paz que el mundo no puede darme.
¿Cómo es posible?
Entonces recuerdo las palabras de Jesús:
“En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.”
— Juan 16:33
Jesús nunca prometió una vida sin dificultades. Nos advirtió que vendrían aflicciones, pero también nos dejó una esperanza: Él ya venció.
Y también hizo una invitación que sigue vigente para nosotros hoy:
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”
— Mateo 11:28
¡Ahora lo entiendo!
No es que todos mis problemas desaparezcan cuando entro por las puertas de la iglesia.
No es que las responsabilidades dejen de existir.
Es que cuando entro en Su presencia, recuerdo que mis cargas no fueron diseñadas para que yo las lleve sola.
Hay un lugar donde el alma cansada puede descansar.
Hay un lugar donde la mente puede encontrar paz.
Hay un lugar donde puedes llorar sin tener que explicarlo todo.
Hay un lugar donde puedes llegar cargado y salir fortalecido.
Ese lugar está en la presencia de Dios.
Por eso escribo de Jesús.
Por eso hablo de Jesús.
Por eso utilizo todo lo que tengo a mi alcance para compartir Su nombre.
Porque si yo he experimentado esta paz, quiero que otros también la conozcan.
Si hoy estás cansado, preocupado, ansioso o sientes que la vida te está ahogando, quiero decirte algo:
Ven a Jesús. Conócelo. Acércate a Él. Entrégale tus cargas y permite que Él le dé descanso a tu alma.
Tal vez no cambie todo a tu alrededor inmediatamente, pero Su presencia puede cambiar lo que está sucediendo dentro de ti mientras atraviesas el proceso.
Y si este mensaje llegó a ti en el momento correcto, compártelo. Quizás alguien que conoces necesita recordar hoy que no tiene que cargar solo con todo lo que está viviendo.
Hay descanso en Jesús.
Hay paz en Su presencia.
Hay esperanza en medio de la aflicción.
Gloria a Dios 🙌