10/31/2026
A veces las promesas que hacemos con el corazón se quedan cortas frente a nuestras debilidades, y el peso de una caída nos hace dudar de nuestro propio valor. Pero la gracia no nos busca cuando somos perfectos, sino cuando más perdidos nos sentimos.
El amor de Dios no se detiene a recordarte tus tropiezos con la intención de condenarte, sino para levantarte con la certeza de que tu destino está en sus manos y no en tus fallas. No importa cuán profundo haya sido el eco de tus errores, siempre hay un nuevo amanecer esperándote.
"Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse..." — Proverbios 24:16