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SAN FRANCISCO DE ASÍSPatrono de Credo en Acción4 de octubreHoy, la Iglesia celebra con alegría la memoria de San Francis...
04/10/2026

SAN FRANCISCO DE ASÍS
Patrono de Credo en Acción
4 de octubre

Hoy, la Iglesia celebra con alegría la memoria de San Francisco de Asís, humilde servidor de Cristo, amante de la pobreza evangélica y testigo de una vida enteramente entregada a Dios.

Francisco nos enseñó que seguir a Cristo significa vivir con sencillez, amar profundamente a Dios y reconocer en cada criatura la huella de su Creador. Su vida fue una respuesta generosa al llamado del Evangelio: «Señor, hazme instrumento de tu paz».

En este día tan especial, Credo en Acción se encomienda de manera particular a su santo patrono, pidiendo que, por su intercesión, esta comunidad permanezca siempre fiel a Cristo y a su Iglesia, anunciando la belleza de la fe católica y procurando que cada publicación sea también una pequeña obra al servicio de Dios.

Agradecemos profundamente a todos los que forman parte de Credo en Acción: a quienes nos siguen, comparten nuestras publicaciones, oran por este apostolado y, de una u otra manera, ayudan a que la fe siga siendo anunciada.

Que San Francisco de Asís nos enseñe a vivir el Evangelio con humildad, alegría y caridad, y que nos ayude a hacer de nuestra vida un verdadero testimonio de Cristo.

San Francisco de Asís, ruega por nosotros.
San Francisco de Asís, patrono de Credo en Acción, ruega por esta comunidad.

Paz y Bien.

800 años del tránsito de San Francisco de AsísHace 800 años, el 3 de octubre de 1226, San Francisco de Asís entregaba su...
03/10/2026

800 años del tránsito de San Francisco de Asís

Hace 800 años, el 3 de octubre de 1226, San Francisco de Asís entregaba su alma al Señor, culminando una vida marcada por el amor a Cristo, la pobreza, la humildad y el servicio a los demás.

Francisco supo desprenderse de las riquezas y comodidades del mundo para abrazar con todo su corazón el Evangelio. En los pequeños, en los pobres, en la creación y en cada hermano, descubrió la presencia y la bondad de Dios.

Su vida continúa siendo un llamado a volver a lo esencial: vivir con sencillez, amar sin medida, perdonar, servir y cuidar la creación que Dios nos ha confiado. Su ejemplo nos recuerda que la verdadera grandeza no está en poseer mucho, sino en entregar la vida por amor.

A 800 años de su tránsito, la figura del Poverello de Asís continúa iluminando a la Iglesia y al mundo. Que su ejemplo nos ayude a vivir con un corazón más humilde, desprendido y lleno de paz, siguiendo las huellas de Cristo.

San Francisco de Asís, ruega por nosotros.
Paz y Bien.

Noveno Día de la Novena a San Francisco de AsísPor la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dio...
03/10/2026

Noveno Día de la Novena a San Francisco de Asís

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oración de San Francisco ante el Cristo de San Damián (OrSD)

Sumo, glorioso Dios,
ilumina las tinieblas de mi corazón
y dame fe recta,
esperanza cierta
y caridad perfecta,
sentido y conocimiento, Señor,
para que cumpla
tu santo y verdadero mandamiento.

Oración de San Juan Pablo II a San Francisco de Asís

Oh San Francisco,
que recibiste los estigmas en La Verna,
el mundo tiene nostalgia de ti
como icono de Jesús crucificado.
Tiene necesidad de tu corazón
abierto a Dios y al hombre,
de tus pies descalzos y heridos,
y de tus manos traspasadas e implorantes.
Tiene nostalgia de tu voz débil,
pero fuerte por el poder del Evangelio.
Ayuda, Francisco, a los hombres de hoy
a reconocer el mal del pecado
y a buscar su purificación en la penitencia.
Ayúdalos a liberarse también
de las estructuras de pecado,
que oprimen a la sociedad actual.
Reaviva en la conciencia de los gobernantes
la urgencia de la paz
en las naciones y entre los pueblos.
Infunde en los jóvenes tu lozanía de vida,
capaz de contrastar las insidias
de las múltiples culturas de muerte.
A los ofendidos por cualquier tipo de maldad
concédeles, Francisco,
tu alegría de saber perdonar.
A todos los crucificados por el sufrimiento,
el hambre y la guerra,
ábreles de nuevo las puertas de la esperanza. Amén.

Lecturas para el noveno día

Lectura:

En el año del Señor de 1226, el día 3 de octubre, domingo, cuando caía la noche, nuestro bienaventurado Padre san Francisco, habiendo imitado la vida y trabajos de los apóstoles, libre de ataduras del cuerpo, coronando con el mejor fin sus promisorios principios, voló, para su dicha, a la mansión delos eternos goces, en la ciudad de Asís, en Santa María de los Ángeles de la Porciúncula, lugar en que había nacido la Orden de Hermanos Menores.

Reflexión:

Hace ya casi 800 años en la Porciúncula, Francisco poco antes de morir, se dirigió a los hermanos que le rodeaban, como a representantes de toda la Orden, presentes y futuros. Entonces los fue bendiciendo a todos, apoyando su mano derecha sobre la cabeza de cada uno de ellos. Bendijo también a todos los que entonces pertenecían a la Orden, y a los que pertenecerían a ella hasta el fin de los tiempos (LP117). Todos nosotros, hermanos y hermanas, ahora celebramos no sólo la muerte sino, sobre todo, el nacimiento, de Francisco a la Vida. Nos sentimos solidarios en esa bendición de nuestro Padre, y nos comprometemos a vivir en unidad y fidelidad al Evangelio en nuestros días.

Oración en honor a las llagas de San Francisco

Gloriosísimo Protector y Padre mío, San Francisco, a ti acudo, implorando tu poderosa intercesión, para entender el amor que Dios Nuestro Señor te manifestó al martirizar vuestra carne y vuestro espíritu. Tus llagas son cinco focos de caridad divina; cinco lenguas que me recuerdan las misericordias de Jesucristo; cinco fuentes de gracia celestiales que el Creador te confió para que las distribuyas entre tus devotos. ¡Oh Santo amabilísimo!, pide por mí a Jesús crucificado una chispa del fuego que ardía en tu alma aquel día dichoso en que recibiste la seráfica crucifixión, a fin de que, recordando tus privilegios sobrenaturales, imite tus ejemplos y siga tus enseñanzas, viviendo y muriendo, amando a Dios sobre todas las cosas.

Se dicen las intenciones de la novena y se rezan 5 padrenuestros, avemarías y glorias en honor de las cinco llagas de San Francisco.

Oración Final

Seráfico Padre mío San Francisco, pobre y desconocido de todos, y, por esto, engrandecido y favorecido de Dios. Porque te veo tan rico en tesoros divinos, vengo a pedirte limosna. Dámela generoso, por amor al buen Jesús y a nuestra Madre, la Inmaculada Virgen María, y por el voto que hiciste de dar por su amor todo lo que se te pidiese. Por amor de Dios te ruego que me obtengas dolor de mis pecados, la humildad y el amor a tu pasión; conformidad con la voluntad de Dios, prosperidad para la Iglesia y para el Papa, exaltación de la fe, confusión de la herejía y de los infieles, conversión de los pecadores, perseverancia de los justos y eterno descanso de las almas del Purgatorio. Te lo pido por amor de Dios. Así sea.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Octavo Día de la Novena a San Francisco de AsísPor la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dio...
02/10/2026

Octavo Día de la Novena a San Francisco de Asís

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oración de San Francisco ante el Cristo de San Damián (OrSD)

Sumo, glorioso Dios,
ilumina las tinieblas de mi corazón
y dame fe recta,
esperanza cierta
y caridad perfecta,
sentido y conocimiento, Señor,
para que cumpla
tu santo y verdadero mandamiento.

Oración de San Juan Pablo II a San Francisco de Asís

Oh San Francisco,
que recibiste los estigmas en La Verna,
el mundo tiene nostalgia de ti
como icono de Jesús crucificado.
Tiene necesidad de tu corazón
abierto a Dios y al hombre,
de tus pies descalzos y heridos,
y de tus manos traspasadas e implorantes.
Tiene nostalgia de tu voz débil,
pero fuerte por el poder del Evangelio.
Ayuda, Francisco, a los hombres de hoy
a reconocer el mal del pecado
y a buscar su purificación en la penitencia.
Ayúdalos a liberarse también
de las estructuras de pecado,
que oprimen a la sociedad actual.
Reaviva en la conciencia de los gobernantes
la urgencia de la paz
en las naciones y entre los pueblos.
Infunde en los jóvenes tu lozanía de vida,
capaz de contrastar las insidias
de las múltiples culturas de muerte.
A los ofendidos por cualquier tipo de maldad
concédeles, Francisco,
tu alegría de saber perdonar.
A todos los crucificados por el sufrimiento,
el hambre y la guerra,
ábreles de nuevo las puertas de la esperanza. Amén.

Lecturas para el octavo día

Leyenda Mayor de San Buenaventura (capítulo 9,8)

Acompañado, pues, de un hermano llamado Iluminado -hombre realmente iluminado y virtuoso-, se puso en camino, y de pronto le salieron al encuentro dos ovejitas, a cuya vista, muy alborozado, dijo el Santo al compañero: «Confía, hermano, en el Señor, porque se cumple en nosotros el dicho evangélico: He aquí que os envío como ovejas en medio de lobos» (Mt 10,16). Y, avanzando un poco más, se encontraron con los guardias sarracenos, que se precipitaron sobre ellos como lobos sobre ovejas y trataron con crueldad y desprecio a los siervos de Dios salvajemente capturados, profiriendo injurias contra ellos, afligiéndoles con azotes y atándolos con cadenas. Finalmente, después de haber sido maltratados y atormentados de mil formas, disponiéndolo así la divina Providencia, los llevaron a la presencia del sultán, según lo deseaba el varón de Dios. Entonces el jefe les preguntó quién los había enviado, cuál era su objetivo, con qué credenciales venían y cómo habían podido llegar hasta allí; y el siervo de Cristo Francisco le respondió con intrepidez que había sido enviado no por hombre alguno, sino por el mismo Dios altísimo, para mostrar a él y a su pueblo el camino de la salvación y anunciarles el Evangelio de la verdad. Ypredicó ante dicho sultán sobre Dios trino y uno y sobre Jesucristo salvador de todos los hombres con tan gran convicción, con tanta fortaleza de ánimo y con tal fervor de espíritu, que claramente se veía cumplirse en él aquello del Evangelio: Yo os daré palabras y sabiduría, a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro (Lc 21,15). De hecho, observando el sultán el admirable fervor y virtud del hombre de Dios, lo escuchó con gusto y le invitó insistentemente a permanecer consigo. Pero el siervo de Cristo, inspirado de lo alto, le respondió: «Si os resolvéis a convertiros a Cristo tú y tu pueblo, muy gustoso permaneceré por su amor en vuestra compañía. Mas, si dudas en abandonar la ley de Mahoma a cambio de la fe de Cristo, manda encender una gran hoguera, y yo entraré en ella junto con tus sacerdotes, para que así conozcas cuál de las dos creencias ha de ser tenida, sin duda, como más segura y santa». Respondió el sultán: «No creo que entre mis sacerdotes haya alguno que por defender su fe quiera exponerse a la prueba del fuego, ni que esté dispuesto a sufrir cualquier otro tormento». Había observado, en efecto, que uno de sus sacerdotes, hombre íntegro y avanzado en edad, tan pronto como oyó hablar del asunto, desapareció de su presencia. Entonces, el Santo le hizo esta proposición: «Si en tu nombre y en el de tu pueblo me quieres prometer que os convertiréis al culto de Cristo si salgo ileso del fuego, entraré yo solo a la hoguera. Si el fuego me consume, impútese a mis pecados; pero, si me protege el poder divino, reconoceréis a Cristo, fuerza y sabiduría de Dios, verdadero Dios y Señor, salvador de todos los hombres». El sultán respondió que no se atrevía a aceptar dicha opción, porque temía una sublevación del pueblo. Con todo, le ofreció muchos y valiosos regalos, que el varón de Dios -ávido no de los tesoros terrenos, sino de la salvación de las almas- rechazó cual si fueran lodo. Viendo el sultán en este santo varón un despreciador tan perfecto de los bienes de la tierra, se admiró mucho de ello y se sintió atraído hacia él con mayor devoción y afecto. Y, aunque no quiso, o quizás no se atrevió a convertirse a la fe cristiana, sin embargo, rogó devotamente al siervo de Cristo que se dignara aceptar aquellos presentes y distribuirlos -por su salvación- entre cristianos pobres o iglesias. Pero Francisco, que rehuía todo peso de dinero y percatándose, por otra parte, que el sultán no se fundaba en una verdadera piedad, rehusó en absoluto condescender con su deseo.

Reflexión

Francisco llevó consigo al hermano Iluminado de Rieti, su compañero desde 1210. Al principio, tomados probablemente como espías, son golpeados pero pronto los soldados dudan. De acuerdo con sus deseos, los dos frailes son llevados a la presencia del sultán Melek-el-kamel, el sultán interroga a Francisco: “El servidor de Cristo responde que había sido enviado desde más allá de los mares, no por hombre alguno, sino por el mismo Dios Altísimo” (LM 9,8). Se separa así de los cruzados y su violencia. Desearíamos saber más detalles de la conversación pero no tenemos muchos elementos. Sin embargo, sabemos lo esencial, Francisco se declara cristiano y es escuchado por el sultán. Luego de muchos días Francisco constata aspectos positivos en los llamados “infieles”. Se da cuenta de la profunda religiosidad del Islam, ya que cinco veces al día Francisco e Iluminado escuchan al muecín lanzar la llamada a la oración. Francisco descubre que estos hombres no solamente son sus hermanos como creaturas, no son solamente sus hermanos a causa de la sangre derramada por Jesús por todos. Todo esto él lo sabía, pero descubre que los llamados infieles son sus hermanos por esta comunión en la oración al único Dios. Dos semanas después de encontrarse con el sultán se acaba la tregua y es el momento de la partida. El sultán, admirado por la sabiduría de este “monje”, trata de retenerlo con tesoros y regalos. Pero Francisco es pobre y solo desea la conversión del sultán. Llega la hora del adiós; tanto Francisco como el sultán saben que no volverán a verse. Por ello Melek-el -Kamel se encomienda a las oraciones de un no musulmán. Con Iluminado, Francisco emprende la marcha acompañado por una escolta de príncipes, es el último gesto del sultán hacia Francisco. Francisco y el sultán en medio de la guerra, tuvieron un encuentro en Paz, gracias a la hospitalidad de uno y a la apertura al dialogo de ambos. Si bien Francisco no logra hacer que el sultán se haga cristiano, tampoco el sultán logra retener a este “monje” llamado Francisco ofreciéndole suntuosos regalos y dinero. Sin embargo, ambos vivenciaron un encuentro en paz, en donde cada uno pudo exponer al otro su perspectiva en un franco diálogo. Gracias a este encuentro en paz que hoy en día los franciscanos viven en paz custodiando los lugares santos en medio de tierras no cristianas. (El diálogo de los creyentes. Tomo 3. Curia general OFM. Secretaria de Evangelización. Secretaría para la formación y estudios. ISE. Venecia.Roma.2005.p.78-79).

Oración en honor a las llagas de San Francisco

Gloriosísimo Protector y Padre mío, San Francisco, a ti acudo, implorando tu poderosa intercesión, para entender el amor que Dios Nuestro Señor te manifestó al martirizar vuestra carne y vuestro espíritu. Tus llagas son cinco focos de caridad divina; cinco lenguas que me recuerdan las misericordias de Jesucristo; cinco fuentes de gracia celestiales que el Creador te confió para que las distribuyas entre tus devotos. ¡Oh Santo amabilísimo!, pide por mí a Jesús crucificado una chispa del fuego que ardía en tu alma aquel día dichoso en que recibiste la seráfica crucifixión, a fin de que, recordando tus privilegios sobrenaturales, imite tus ejemplos y siga tus enseñanzas, viviendo y muriendo, amando a Dios sobre todas las cosas.

Se dicen las intenciones de la novena y se rezan 5 padrenuestros, avemarías y glorias en honor de las cinco llagas de San Francisco.

Oración Final

Seráfico Padre mío San Francisco, pobre y desconocido de todos, y, por esto, engrandecido y favorecido de Dios. Porque te veo tan rico en tesoros divinos, vengo a pedirte limosna. Dámela generoso, por amor al buen Jesús y a nuestra Madre, la Inmaculada Virgen María, y por el voto que hiciste de dar por su amor todo lo que se te pidiese. Por amor de Dios te ruego que me obtengas dolor de mis pecados, la humildad y el amor a tu pasión; conformidad con la voluntad de Dios, prosperidad para la Iglesia y para el Papa, exaltación de la fe, confusión de la herejía y de los infieles, conversión de los pecadores, perseverancia de los justos y eterno descanso de las almas del Purgatorio. Te lo pido por amor de Dios. Así sea.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Hoy la iglesia recuerda con mucho amor y devoción a Santa Teresita de Jesús o Ávila también conocida como santa Teresita...
01/10/2026

Hoy la iglesia recuerda con mucho amor y devoción a Santa Teresita de Jesús o Ávila también conocida como santa Teresita de Lisieux, nació en Alençon, Francia, el 2 de enero de 1873, en una familia profundamente cristiana, hija de san Luis Martin y santa Celia Guérin. Tras la muerte de su madre, cuando tenía cuatro años, la familia se trasladó a Lisieux, donde creció bajo la influencia espiritual de sus hermanas mayores. Desde niña manifestó una intensa vocación religiosa y, a los quince años, después de obtener la autorización necesaria, ingresó en el Carmelo de Lisieux. Allí vivió durante nueve años una existencia escondida de oración, sacrificio y caridad fraterna, procurando ofrecer a Dios incluso las acciones más sencillas.

En la clausura desarrolló el camino de la infancia espiritual o pequeña vía, basado en la confianza filial en Dios, el abandono y el amor. Por obediencia de sus superioras escribió sus recuerdos espirituales, publicados después como Historia de un alma, una de las obras más influyentes de la espiritualidad católica contemporánea. Su enseñanza no propone realizar grandes empresas, sino reconocer la acción de Dios en lo pequeño y abandonarse con confianza a su misericordia. Esta espiritualidad sigue teniendo una gran resonancia en la vida cristiana actual, especialmente entre quienes buscan vivir la fe en medio de las tareas ordinarias, las limitaciones personales y las pruebas cotidianas. Su insistencia en la confianza, en el amor fraterno y en la entrega por la Iglesia y por las misiones ha hecho de ella una maestra particularmente cercana a los cristianos de nuestro tiempo.

Murió en el Carmelo de Lisieux el 30 de septiembre de 1897, a los veinticuatro años. Fue canonizada por Pío XI en 1925, proclamada patrona universal de las misiones en 1927 junto con san Francisco Javier y declarada doctora de la Iglesia por san Juan Pablo II en 1997. Una enfermedad sufrida durante su infancia fue interpretada por ella como una gracia obtenida por intercesión de la Santísima Virgen. Su vida invita a descubrir que la santidad no depende de hacer cosas extraordinarias, sino de vivir con amor y confianza ante Dios cada circunstancia de la existencia.

Séptimo Día de la Novena a San Francisco de AsísPor la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Di...
01/10/2026

Séptimo Día de la Novena a San Francisco de Asís

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oración de San Francisco ante el Cristo de San Damián (OrSD)

Sumo, glorioso Dios,
ilumina las tinieblas de mi corazón
y dame fe recta,
esperanza cierta
y caridad perfecta,
sentido y conocimiento, Señor,
para que cumpla
tu santo y verdadero mandamiento.

Oración de San Juan Pablo II a San Francisco de Asís

Oh San Francisco,
que recibiste los estigmas en La Verna,
el mundo tiene nostalgia de ti
como icono de Jesús crucificado.
Tiene necesidad de tu corazón
abierto a Dios y al hombre,
de tus pies descalzos y heridos,
y de tus manos traspasadas e implorantes.
Tiene nostalgia de tu voz débil,
pero fuerte por el poder del Evangelio.
Ayuda, Francisco, a los hombres de hoy
a reconocer el mal del pecado
y a buscar su purificación en la penitencia.
Ayúdalos a liberarse también
de las estructuras de pecado,
que oprimen a la sociedad actual.
Reaviva en la conciencia de los gobernantes
la urgencia de la paz
en las naciones y entre los pueblos.
Infunde en los jóvenes tu lozanía de vida,
capaz de contrastar las insidias
de las múltiples culturas de muerte.
A los ofendidos por cualquier tipo de maldad
concédeles, Francisco,
tu alegría de saber perdonar.
A todos los crucificados por el sufrimiento,
el hambre y la guerra,
ábreles de nuevo las puertas de la esperanza. Amén.

Lecturas del séptimo día

Vida primera según Celano, nº 21-22

Entre tanto, el santo de Dios, cambiado su vestido exterior y restaurada la iglesia ya mencionada [la de San Damián], marchó a otro lugar próximo a la ciudad de Asís; allí puso mano a la reedificación de otra iglesia muy deteriorada y semiderruida [la de San Pedro]... De allí pasó a otro lugar llamado Porciúncula, donde existía una iglesia dedicada a la bienaventurada Virgen Madre de Dios, construida en tiempos lejanos y ahora abandonada, sin que nadie se cuidara de ella. Al contemplarla el varón de Dios en tal estado, movido a compasión, porque le hervía el corazón en devoción hacia la madre de toda bondad, decidió quedarse allí mismo. Cuando acabó de reparar dicha iglesia, se encontraba ya en el tercer año de su conversión. En este período de su vida vestía un hábito como de ermitaño, sujeto con una correa; llevaba un bastón en la mano, y los pies calzados. Pero cierto día se leía en esta iglesia el evangelio que narra cómo el Señor había enviado a sus discípulos a predicar; presente allí el santo de Dios, no comprendió perfectamente las palabras evangélicas; terminada la misa, pidió humildemente al sacerdote que le explicase el evangelio. Como el sacerdote le fuese explicando todo ordenadamente, al oír Francisco que los discípulos de Cristo no debían poseer ni oro, ni plata, ni dinero; ni llevar para el camino alforja, ni bolsa, ni pan, ni bastón; ni tener calzado, ni dos túnicas, sino predicar el reino de Dios y la penitencia, al instante, saltando de gozo, lleno del Espíritu del Señor, exclamó: «Esto es lo que yo quiero, esto es lo que yo busco, esto es lo que en lo más íntimo del corazón anhelo poner en práctica». Rebosando de alegría, se apresura inmediatamente el santo Padre a cumplir la doctrina saludable que acaba de escuchar; no admite dilación alguna en comenzar a cumplir con devoción lo que ha oído...

Reflexión

Una característica que hace de Francisco un hombre ecuménico es su relación con la palabra de Dios . Del encuentro con el Evangelio brota la elección de su vida y la vida de sus hermanos. Pues la vida de los hermanos franciscanos es una vida “según el santo Evangelio”, tal como nos lo señala la regla bulada: La regla y vida de los Hermanos Menores es ésta, a saber, guardar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, viviendo en obediencia, sin propio y en castidad. La interpretación de la palabra de Dios en San Francisco es clara y lineal: “la letra mata, el Espíritu da Vida” (Adm .7); El principio interpretativo de Francisco no es de erudición, sino de conversión, es total prontitud para obrar con el propósito de en todo momento dar Gloria a Dios. Para Francisco la caridad, el contenido de la palabra de Dios, vale más que a lectura, por lo cual no duda en regalar a una persona necesitada el texto del Nuevo Testamento (LP56). Su profunda lectura sapiencial y experiencial de la palabra de Dios lo preserva no solo de una interpretación ad litteram, sino también de una pura observancia literal: el haber buscado siempre el mensaje del espíritu fue para él fuente de creatividad y de gestos proféticos, de distensión, de diálogo, de conciliación. Y es precisamente la escucha de la única palabra de Dios la que acompaña a las Iglesias cristianas en lento camino hacia la unidad. Camino del cual los franciscanos tenemos una vocación particular y arraigada en la vida de Francisco. (La Vocación ecuménica del Franciscano. Tomo 2.p.127).

Oración en honor a las llagas de San Francisco

Gloriosísimo Protector y Padre mío, San Francisco, a ti acudo, implorando tu poderosa intercesión, para entender el amor que Dios Nuestro Señor te manifestó al martirizar vuestra carne y vuestro espíritu. Tus llagas son cinco focos de caridad divina; cinco lenguas que me recuerdan las misericordias de Jesucristo; cinco fuentes de gracia celestiales que el Creador te confió para que las distribuyas entre tus devotos. ¡Oh Santo amabilísimo!, pide por mí a Jesús crucificado una chispa del fuego que ardía en tu alma aquel día dichoso en que recibiste la seráfica crucifixión, a fin de que, recordando tus privilegios sobrenaturales, imite tus ejemplos y siga tus enseñanzas, viviendo y muriendo, amando a Dios sobre todas las cosas.

Se dicen las intenciones de la novena y se rezan 5 padrenuestros, avemarías y glorias en honor de las cinco llagas de San Francisco.

Oración Final

Seráfico Padre mío San Francisco, pobre y desconocido de todos, y, por esto, engrandecido y favorecido de Dios. Porque te veo tan rico en tesoros divinos, vengo a pedirte limosna. Dámela generoso, por amor al buen Jesús y a nuestra Madre, la Inmaculada Virgen María, y por el voto que hiciste de dar por su amor todo lo que se te pidiese. Por amor de Dios te ruego que me obtengas dolor de mis pecados, la humildad y el amor a tu pasión; conformidad con la voluntad de Dios, prosperidad para la Iglesia y para el Papa, exaltación de la fe, confusión de la herejía y de los infieles, conversión de los pecadores, perseverancia de los justos y eterno descanso de las almas del Purgatorio. Te lo pido por amor de Dios. Así sea.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

San Jerónimo, presbítero y doctor de la IglesiaCada 30 de septiembre, la Iglesia celebra a San Jerónimo, gran Padre de l...
30/09/2026

San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia

Cada 30 de septiembre, la Iglesia celebra a San Jerónimo, gran Padre de la Iglesia, sacerdote, estudioso de las Sagradas Escrituras y traductor de la Biblia al latín.

Su vida estuvo marcada por un profundo amor a la Palabra de Dios y por el deseo de conocer a Cristo cada día más. Dedicó largos años al estudio de las Escrituras, buscando que la Palabra de Dios pudiera ser comprendida y transmitida fielmente a los cristianos.

San Jerónimo nos recuerda que la vida cristiana exige conversión constante y una lucha diaria contra el pecado. Su ejemplo nos invita a acercarnos con mayor fervor a la Sagrada Escritura y a hacer de ella una guía para nuestra vida.

«El martirio no consiste solamente en derramar la sangre, sino también en morir diariamente al pecado.»

San Jerónimo, ruega por nosotros y ayúdanos a amar cada día más la Palabra de Dios.

30 de septiembre — Memoria de San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia.

Sexto Día de la Novena a San Francisco de AsísPor la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios...
30/09/2026

Sexto Día de la Novena a San Francisco de Asís

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oración de San Francisco ante el Cristo de San Damián (OrSD)

Sumo, glorioso Dios,
ilumina las tinieblas de mi corazón
y dame fe recta,
esperanza cierta
y caridad perfecta,
sentido y conocimiento, Señor,
para que cumpla
tu santo y verdadero mandamiento.

Oración de San Juan Pablo II a San Francisco de Asís

Oh San Francisco,
que recibiste los estigmas en La Verna,
el mundo tiene nostalgia de ti
como icono de Jesús crucificado.
Tiene necesidad de tu corazón
abierto a Dios y al hombre,
de tus pies descalzos y heridos,
y de tus manos traspasadas e implorantes.
Tiene nostalgia de tu voz débil,
pero fuerte por el poder del Evangelio.
Ayuda, Francisco, a los hombres de hoy
a reconocer el mal del pecado
y a buscar su purificación en la penitencia.
Ayúdalos a liberarse también
de las estructuras de pecado,
que oprimen a la sociedad actual.
Reaviva en la conciencia de los gobernantes
la urgencia de la paz
en las naciones y entre los pueblos.
Infunde en los jóvenes tu lozanía de vida,
capaz de contrastar las insidias
de las múltiples culturas de muerte.
A los ofendidos por cualquier tipo de maldad
concédeles, Francisco,
tu alegría de saber perdonar.
A todos los crucificados por el sufrimiento,
el hambre y la guerra,
ábreles de nuevo las puertas de la esperanza. Amén.

Lecturas del sexto día

Vida primera según Celano, nº 47

Caminando los hermanos en simplicidad ante Dios y con confianza ante los hombres, merecieron por aquel tiempo el gozo de la divina revelación. Mientras, inflamados del fuego del Espíritu Santo, cantaban el Padre Nuestro con voz suplicante, en melodía espiritual, no sólo en las horas establecidas, sino en todo tiempo, ya que ni la solicitud terrena ni el enojoso cuidado de las cosas les preocupaba, una noche el beatísimo padre Francisco se ausentó corporalmente de su presencia. Yhe aquí que a eso de la media noche, estando unos hermanos descansando y otros orando fervorosamente en silencio, entró por la puertecilla de la casa un carro de fuego deslumbrador que dio dos o tres vueltas por la habitación; sobre él había un gran globo, que, semejándose al sol, hizo resplandeciente la noche. Quedaron atónitos cuantos estaban en vela y se sobresaltaron los que dormían; sintiéronse iluminados no menos en el corazón que en el cuerpo. Reunidos todos, se preguntaban qué podría significar aquello; mas por la fuerza y gracia de tanta claridad quedaban patentes las conciencias de los unos para los otros. Comprendieron finalmente y descubrieron que era el alma del santo Padre, radiante con aquel inmenso fulgor, la cual, en gracia, sobre todo, a su pureza y a su gran piedad con sus hijos, había merecido del Señor don tan singular.

Reflexión

Si miramos nuestras vidas y la forma en como hemos construido nuestro mundo, nos damos cuenta que todo está medido por el valor de lo que se puede comprar o no. En una sociedad en la que todo se transforma en mercancías no hay puesto para la gratuidad, pues lo gratuito o no vale o es propaganda. Si todo tiene su precio, entonces no hay espacio para el amor gratuito de Dios. Para Francisco Dios, la vida, los campos, los mares, las montañas, el sol, la luna, las estrellas es la manifestación de lo más gratuito que existe; desde su sentir nos señala un nuevo camino, abrirnos a la novedad de Dios implica llenarnos de optimismo, de una nueva humanidad y de unas ganas inconmensurables de vivir. Francisco nos llama a acoger lo diverso de la vida con alegría, a llenarnos de asombro por las maravillas que Dios ha hecho en nosotros y alrededor de nosotros. Francisco ofrece a la sociedad actual una cultura de la austeridad y la moderación en el uso de las cosas, gracias a esta actitud el hombre moderno descubrirá el rostro gratuito de la vida y podrá aprender a dar gracias y a revestirse de simpatía, de cortesía y de amabilidad, caminos necesarios para una utopía de lo cotidiano. Vivir así la vida, es abrir nuestro corazón para acoger toda la vida que existe en el Universo desde la vida humana hasta la más pequeña expresión que refiere al amor de Dios. Esta es la vida que Dios nos ofrece, y este es el camino que emprendió San Francisco.

Oración en honor a las llagas de San Francisco

Gloriosísimo Protector y Padre mío, San Francisco, a ti acudo, implorando tu poderosa intercesión, para entender el amor que Dios Nuestro Señor te manifestó al martirizar vuestra carne y vuestro espíritu. Tus llagas son cinco focos de caridad divina; cinco lenguas que me recuerdan las misericordias de Jesucristo; cinco fuentes de gracia celestiales que el Creador te confió para que las distribuyas entre tus devotos. ¡Oh Santo amabilísimo!, pide por mí a Jesús crucificado una chispa del fuego que ardía en tu alma aquel día dichoso en que recibiste la seráfica crucifixión, a fin de que, recordando tus privilegios sobrenaturales, imite tus ejemplos y siga tus enseñanzas, viviendo y muriendo, amando a Dios sobre todas las cosas.

Se dicen las intenciones de la novena y se rezan 5 padrenuestros, avemarías y glorias en honor de las cinco llagas de San Francisco.

Oración Final

Seráfico Padre mío San Francisco, pobre y desconocido de todos, y, por esto, engrandecido y favorecido de Dios. Porque te veo tan rico en tesoros divinos, vengo a pedirte limosna. Dámela generoso, por amor al buen Jesús y a nuestra Madre, la Inmaculada Virgen María, y por el voto que hiciste de dar por su amor todo lo que se te pidiese. Por amor de Dios te ruego que me obtengas dolor de mis pecados, la humildad y el amor a tu pasión; conformidad con la voluntad de Dios, prosperidad para la Iglesia y para el Papa, exaltación de la fe, confusión de la herejía y de los infieles, conversión de los pecadores, perseverancia de los justos y eterno descanso de las almas del Purgatorio. Te lo pido por amor de Dios. Así sea.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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