10/05/2026
Hay momentos en los que nuestras fuerzas se terminan y lo único que podemos hacer es clamar. Y qué hermoso saber que nuestro clamor no cae al vacío: Dios escucha, Dios responde y Dios rescata.
Quizás no siempre responde de la manera que esperamos, ni en el momento que imaginamos, pero Su presencia nos recuerda que nunca estamos solos. Él se acerca al corazón que le busca y sostiene al que ya no puede sostenerse por sí mismo.
Por eso, después de haber experimentado Su rescate, nuestra respuesta debe ser: “Señor, contigo quiero estar.” No solamente buscar Su mano cuando necesitamos ayuda, sino permanecer cerca de Su corazón todos los días.
Porque el verdadero rescate no solamente nos saca del lugar donde estábamos; nos lleva a una relación más profunda con Aquel que nos rescató.
“Porque clamé a él y él me respondió. Me libró de todos mis temores.”
— Salmo 34:4 NBV