10/06/2026
5 de octubre de 2026
¿TE HACES LA SEÑAL DE LA CRUZ DEMASIADO RÁPIDO?
Probablemente te hagas la señal de la cruz todos los días. Aquí tienes tres cosas que quizás no sepas sobre una de las oraciones católicas más antiguas.
"En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo"
La mayoría de los católicos han pronunciado estas palabras miles de veces. Nos hacemos la señal de la cruz antes de la Misa, antes de las comidas, al orar y, tal vez, en muchos otros momentos del día. Pero, al hacerlo con tanta frecuencia, puede convertirse en un acto casi automático.
Aquí hay tres cosas que debes recordar la próxima vez que te persignes:
1. LA SEÑAL DE LA CRUZ ES UN SACRAMENTAL
El Catecismo describe los sacramentales como signos sagrados instituidos por la Iglesia que ayudan a prepararnos para recibir la gracia y a santificar las circunstancias de nuestra vida (CIC 1667). El agua bendita, las medallas bendecidas, los crucifijos y los rosarios pueden ser sacramentales. ¡También lo es la señal de la cruz!
2. ES UNA ORACIÓN EN SÍ MISMA
No estamos simplemente trazando la forma de una cruz. Al decir "En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo", invocamos a la Santísima Trinidad mientras trazamos sobre nuestro cuerpo el instrumento del sacrificio de Cristo. Debemos hacer la señal de la cruz LENTAMENTE y pronunciar las palabras con intención.
3. LOS PRIMEROS CRISTIANOS LA HACÍAN A LO LARGO DEL DÍA
Hacia principios del siglo III, los cristianos trazaban la cruz durante las actividades cotidianas: al ir y venir, al vestirse, al sentarse a comer e incluso al acostarse.
Más tarde, San Cirilo animó a los cristianos a hacer la cruz con valentía sobre el pan que comían y las copas de las que bebían, al salir y regresar a casa, antes de dormir, al despertar, durante los viajes y al descansar. Este gesto sencillo es, a la vez, una oración y una profesión visible de nuestra fe en Cristo.
En otras palabras, la señal de la cruz no estaba reservada únicamente para la iglesia.
NO NOS AVERGÜENCEMOS DE CONFESAR AL CRUCIFICADO
Es una de las oraciones más breves que conocemos y, probablemente, una de las que más a menudo rezamos. Sin embargo, no debemos recitar apresuradamente unas palabras que invocan a la Santísima Trinidad y evocan la Cruz de Cristo.
HAZ LA SEÑAL DE LA CRUZ CON PAUSA
La próxima vez que empieces a rezar, no te apresures al hacer la señal de la cruz. Pronuncia cada palabra con pausa y recuerda exactamente a quién estás invocando.