30/07/2019
FE EN ACCIÓN
Santiago 1:1-8
La hipocresía es una de las grandes plagas de la fe cristiana. Decimos una cosa, pero hacemos otra. Ese fue el problema durante la época de Santiago, y sigue siendo el problema hoy en día. Santiago afronta este problema en su carta, desafiando a sus lectores, a que examinaran sus creencias, y sus acciones.
Santiago no solo nos muestra lo que debemos de hacer, COMO CRISTIANAS, sino que nos enseña también, con ilustraciones y detalles, como una vida transformada por Jesús debe de ser.
El libro de Santiago es considerado como los “Proverbios” del Nuevo Testamento. El consejo de Santiago es muy práctico. Es la clase de enseñanza que podemos leer, y luego ver, CLARAMENTE, como aplicarla. Pero a la vez, ¡es difícil! Porque todas sabemos, que el querer… y el hacer, son dos cosas muy distintas.
EMPECEMOS EN ORACION
Padre, muchas de nosotras hemos tenido una bella semana, en cambio otras, han tenido una semana dura… difícil. Pero a pesar de la clase de semana que hayamos tenido, todas estamos aquí para glorificarte, prestando atención, a Tu Palabra. Tu palabra es verdad… ¡cambia vidas!
¡Nos transforma! Queremos ser mujeres dignas de Ti. Queremos dejar de lado las cosas que no te gustan, y vivir la vida conforme a Tu corazón. ¡Conforme a Tu Palabra! Háblanos, Señor. Tus hijas te escuchan. En el nombre de Jesús, Amén.
Imagínate lo que sería tu vida, si no tuvieras ninguna preocupación. Si vives obsesionada con que ¿Y qué si esto pasara? O ¿el Por-Qué, DE ESTO O AQUELLO EN LA VIDA, ¿cómo vas a encontrar contentamiento en Cristo?
Puede que nunca sepamos, de este lado del cielo, por que ciertas cosas pasan, pero necesitamos poner nuestra fe en Dios, especialmente, cuando no podemos VER NI ENTENDER lo que Él está haciendo.
EL TITULO DE ESTE MENSAJE ES “FE EN ACCION,” Y ESTA DIVIDIDO EN TRES TEMAS: (I) FE DURANTE LAS PRUEBAS; (II) SABIDURIA PARA LAS PRUEBAS; (III) CONFIANZA EN LA ORACION.
ASI QUE COMENCEMOS CON…
I. FE DURANTE LAS PRUEBAS (Santiago 1:1-4)
1 Yo, Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, saludo a las doce tribus que están en la dispersión.
El primer versículo de esta epístola nos presenta al autor humano, Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo. Santiago era el medio hermano de Jesús. Contrario al dogma de la iglesia Católica, María y José tuvieron otros hijos después de que Jesús nació.
Esta verdad ES INSINUADA en Mateo 1:25, cuando dice, “José no conoció a María hasta que ella dio a luz a su hijo primogénito. Y le puso por nombre Jesús.” José mantuvo a María virgen hasta el nacimiento de Jesús. Y esta verdad es muy explícita en la descripción, que Lucas 2:7 hace de Jesús, como el hijo primogénito de María.
Además, Mateo 12:46 dice que, “Mientras que Jesús hablaba con la gente, su madre y sus hermanos estaban afuera, y querían hablar con Él.” Los cuatro evangelios mencionan a los hermanos, y a veces, hasta a las hermanas de Jesús.
Y la gente de Nazaret preguntó en Marcos 6:3, “¿Acaso no es éste el carpintero, hijo de María y hermano de Jacobo, José, Judas y Simón? ¿Acaso no están sus hermanas aquí, entre nosotros?”
Lo más increíble de todo, es que, a pesar de que Sus hermanos crecieron con Jesús, y observaron “diariamente” Su vida perfecta y sin tacha, ELLOS, al principio, no creyeron en El.
Su incredulidad es el triste testimonio de la verdad que Jesús declara en Marcos 6:4 , “No hay profeta SIN HONRA… excepto en su propia tierra, entre sus parientes, y en su familia.”
Pero después de la resurrección, JESUCRISTO SE LE APARECE A SANTIAGO. Y como resultado de esta aparición, Santiago cree en Jesucristo, y lo acepta como su Señor y Salvador, y se convierte en uno de los líderes de la iglesia.