28/11/2025
Viviendo Yule
¡FELIZ YULE! Así empiezo mi escrito, pues para mí esta época de nuestro ciclo es una de mis preferidas. El clima cambia, el sol en las mañanas tenue, la brisa fresca del Este recordándome el renacimiento del dios sol y por las noches la brisa fría del Norte diciéndome: el invierno ya está aquí.
Los aromas en casa al despertar en la mañana, el pino junto al café, la canela, y los olores propios y característicos de nuestra multicultural hallaca. Si, un pagano comiendo hallacas, porque aunque mi espíritu y mi cuerpo sintonizan con esta mágica celebración de Yule, no desterré mis raíces, mis sabores, mis tradiciones propias y heredadas a través del tiempo, uniendo en este girar de la rueda y adaptando mis saberes paganos y mis tradiciones Venezolanas. Buscándole la sincronía y el origen a cada platillo, a cada fiesta, a cada expresión, a cada sonido propio de Yule en esta área geográfica.
Mi árbol, aunque artificial, decorado al máximo pagano: bambalinas asemejando al dios sol, doradas como su luz, ciervos con grandes astas, también en los mismos tonos, y una gran estrella de cinco puntas. Toda una parafernalia pagana mi árbol de Yule, el cual disfruto a diario con una gran taza de café o algún te de especias y hierbas de la temporada.
Mi puerta te recibe abierta, con una gran rueda de pino, con estrellas, orbes solares y majestuosos renillos dorados, diciéndote aquí reina el astado. Velas, muchas velas que ambientan y traen esa luz mágica de nuestro dios y diosa.
En casa siempre serás bienvenido a disfrutar ricos manjares. Mami es una experta preparando los mejores dulces a mi parecer, un rico cabello de ángel al que hemos renombrado cabello de Afrodita, dulce de lechosa, higo, durazno, galletas de jengibre y canela, en fin, un mundo de sabores y aromas que se acentúan con estas fechas, todos preparados con mucho amor y magia.
En lo posible, preparo sahumerios de agujas de pino, cascaras de mandarinas, mirra, clavo, canela y pare usted de contar. La magia me envuelve y me pone muy creativo. Esos aromas y el poder desprendidos de estas hierbas y especias dan esa energía y espiritualidad muy de Yule.
Cada día es un ritual y una experiencia mágica para recibir al astado. Entre ofrendas y hechizos Yule llega y pasa dejándonos renovados y calentitos los corazones.
Esta ha sido la época de mayor transición y hasta la más complicada de rescatar desde el paganismo. Cuando vienes de un hogar no pagano, soltar y desprenderte de esas costumbres y tradiciones con otros nombres suele ser complicado y sobre todo llegar a un punto de armonía familiar y que no choquen nuestras creencias.
Mi día especial en esta temporada es el día del solsticio de invierno, no otro. En casa la cena familiar especial como le he puesto, la celebro y la gozo, pues, como eso, una reunión especial sin ningún motivo mágico religioso. Al igual que la noche del fin de año civil, la disfruto y la celebro como eso, pues ya he celebrado mi cierre de ciclo o mi año pagano en Samhain.
Como pagano y wiccano no me he convertido en un grinch de la festividad no pagana, al contrario la celebro mas, pues el astado reina y esa energía y alegría la comparto con todos.
A esta temporada le adjudico mi despertar y reencuentro con el paganismo y la wicca. Pues está llena de simbolismos, mitos, y tradiciones realmente paganas, que han ido perdiendo su verdadero significado y origen. Desde el árbol navideño, guirnaldas y coronas, bambalinas, hasta los regalos que aparecen mágicamente en la mañana del 25.
Originalmente, esta temporada es un cumulo de tradiciones Europeas y por supuesto paganas. Hacer una lista de ellas nos llevaría muchas páginas, pero solo basta darse un paseo por la web y uno que otro libro y se sabrá la verdad de tan hermosa tradición.
Y así YULE te invita al despertar, a reencontrarte con la luz de la diosa y el dios, a entender los procesos naturales de la vida, el ciclo de constante purificación y renacimiento.
El Astado reina y su luz nos abraza nuevamente. Feliz Yule, Feliz despertar, Feliz reencuentro.