29/06/2019
No existe carga, que si la levantamos con alegría y la llevamos con amor en nuestros corazones no se convierta en una bendición para nosotros. Dios dice que nuestras tareas son nuestras ayudadoras. Rehusar el inclinar nuestras espaldas para recibir una carga, es rechazar una nueva oportunidad para progresar.
Bendita es cualquier carga, por abrumadora que sea, que Dios en su infinita misericordia haya fijado con sus propias manos sobre nuestras espaldas. Porque esto no nos habla de una crueldad innecesaria, nos habla de una amoladora dispuesta a pulimentar todas nuestras asperezas espirituales. No te olvides que el oro es valioso, pero el oro refinado lo es mucho más. ¿Y recuerdas como se refina? En el horno