01/11/2023
«¿Dónde hallar la diferencia visible, entre una cristiana de Cristo, y una meramente religiosa?, preguntó una joven en un parque público al evangelista que había predicado el evangelio puro.
La respuesta fue: ---Una cristiana verdadera es aquella que se esfuerza, con la ayuda de Cristo, en ser mejor cada día, trabajando en pro de que el mundo sea, a su vez, mejor. En tanto que una falsa cristiana es indiferente al mejoramiento de su vida y de la de los demás.
Este versículo permite diferenciar una mujer sabia de una necia por sus acciones. La sabia edifica «su casa»; es decir, se rige bajo un plan que le permite desarrollarse en cada una de las áreas de su vida para: crecer en su relación con Dios, vivir bajo principios bíblicos, mejorar sus valores y principios morales, cultivar conocimientos generales, etc… lo que le permitirá convertirse en un agente de bendición, a los de su familia y a los de su entorno.
Por su parte, la necia desestima el valor de su persona. No quiere saber de consejos ni razones. Rechaza el consejo divino y el de aquellos que la aprecian. Su inexperiencia, su falta de conocimiento, y su falta de compromiso con su desarrollo personal, la privarán de tomar decisiones correctas y ver los resultados esperados. Aunque desee, su intención no será suficiente para construir su bien ni el de otros porque la obra de sus manos quedó limitada por ella misma.
La sabiduría divina «construye»; la necedad «destruye», ambas se notan.