08/10/2017
¡Oh María, digna Madre de Dios y tierna Madre nuestra, que apareciendo en Fátima, nos has ofrecido nuevamente en tu Corazón un asilo y refugio segurísimo, y en tu rosario un arma victoriosa contra el enemigo de nuestras almas, dándonos también la rica promesa de paz y vida eterna!
Con el corazón contrito y humillado por nuestras culpas, pero llenos de confianza en tus bondades, venimos a ofrecerte esta novena de alabanzas y peticiones.
Recordando, Señora benignísima, las palabras de Jesús en la cruz, "Ahí tienes a tu Madre", te decimos con todo afecto: ¡Madre, aquí tienes a tus hijos!
Recibe nuestros corazones, y ya que es palabra tuya "Quien me hallare, hallará la vida", concédenos que amándote con amor filial, hallemos y gocemos aquí la vida de la gracia y después la vida de la gloria. Amén.
Día 5º La Gran Promesa del Corazón de María
Esta promesa será sin duda lo que más perpetúe el nombre de Fátima a través de los siglos y traiga más frutos de salvación. "Prometo -dijo la Virgen- asistir en la hora de muerte con las gracias necesarias para la salvación a los que en cinco primeros sábados de mes seguidos comulguen y recen el rosario meditado".
Ante este alarde de misericordia del Corazón de María, el mundo se ha conmovido. El mismo soberano Pontífice pone al principio de la misa del Corazón de María aquella invitación: "Vayamos con confianza a ese Trono de gracia". Y cada uno de los fieles deseoso de asegurar lo que más importa, el porvenir eterno, tiene cuenta con sus cinco primeros sábados, evita el interrumpirlos, se alegra de coronarlos y se complace en repetirlos.
Es interesante el dato evangélico: Jesús otorgaba sus favores y prodigios preferentemente en sábado. E interrogaba a sus detractores: ¿Es lícito curar en sábado? Su Madre divina parece responder: los sábados son los días de mi predilección a favor de mis devotos en la tierra y en el purgatorio.
¡Oh alma! reza el rosario y comulga en dichos días, con gratitud, con fervor, en espíritu de reparación, y no lo dudes: albergada en ese Corazón, que es, según San Buenaventura, "deliciosísimo paraíso de Dios", pasarás al paraíso eterno.
Oramos en este día, para pedir a la Santísima Virgen muchas y santas vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras para nuestra Arquidiócesis, que vivan refugiadas en su Inmaculado Corazón, y al mismo tiempo oremos por nuestro Seminario.
Rezamos tres Avemarías al Inmaculado Corazón de María por esta intención.
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh Corazón de María, el más amable y compasivo de los corazones después del de Jesús, Trono de las misericordias divinas en favor de los miserables pecadores! Nosotros, reconociéndonos sumamente necesitados, acudimos a Ti en quien el Señor ha puesto el tesoro de sus bondades con plenísima seguridad de ser por Ti socorridos. Tú eres nuestro refugio, amparo y esperanza; por esto te decimos y diremos en todos nuestros apuros y peligros:
♡ ¡Oh Corazón Inmaculado de María, intercede por la salvación mía!
♡ Cuando la enfermedad me aflija, o me oprima la tristeza, o la espina de la tribulación llague mi alma,
♡ ¡Oh Corazón Inmaculado de María, intercede por la salvación mía!
♡ Cuando el mundo, el demonio y mis propias pasiones, coaligados para mi eterna perdición, me persigan con sus tentaciones y quieran hacerme perder el tesoro de la divina gracia,
♡ ¡Oh Corazón Inmaculado de María, intercede por la salvación mía!
♡ En la hora de mi muerte, en aquel momento espantoso del que depende mi eternidad, cuando se aumenten las angustias de mi alma y los ataques de mis enemigos,
♡ ¡Oh Corazón Inmaculado de María, intercede por la salvación mía!
♡ Y cuando mi alma pecadora se presente ante el tribunal de Jesucristo para rendirle cuenta de toda su vida, ven Tú a defenderla y ampararla, y entonces, ahora y siempre,
♡ ¡Oh Corazón Inmaculado de María, intercede por la salvación mía!
• Estas gracias espero alcanzar de Ti, ¡oh Corazón amantísimo de mi Madre!, a fin de que pueda verte y g***r de Dios en Tu compañía por toda la eternidad en el cielo. Amén.