27/02/2025
TEMA: ALIMENTANDO EL CRECIMINETO
INMADUREZ Y EL LLAMADO Y EL LLAMADO A LA MADUREZ ESPIRUTUAL!
TEXTO: 1 Corintios 3:1-3
En un cuerpo, hay enfermedades autoinmune, cuando hay un ataque siempre ocurre un daño, en la iglesia del Señor hay ataque entre los mismos miembros, atacas a los líderes, a tus consiervos, y se causan daños, si tienes una relación basada en la inmadurez no habrá crecimiento, ni avances, hay división.
Una persona inmadura es falta de responsabilidad, si adquieres un compromiso mas no lo asumes eres un inmaduro porque no te haces responsable de lo que adquiriste por tus decisiones, una persona irresponsable es egoísta, quiere ser el centro de atención, no acepta la corrección, no acepta los consejos.
El Apóstol Pablo se refiere a la iglesia de Corintos, como personas carnales, inmadura, como niños, por sus comportamientos, manera de pensar y reaccionar. Un niño come alimentos suave, no sólido, si tú siendo adulto no involucras a Dios en tu vida, en tus decisiones, si al escuchar la palabra tomas lo que te conviene, y dejas lo que te corrige y te encamina a una vida santa conforme a la voluntad de Dios, eres como niño.
Dios te va a enseñar para alcanzar la madurez, la cultura del Reino que es el amor, la persona inmadura su basamento en la vida dependerá del afecto y atención de otros, las personas inmaduras se detienen en sus decisiones porque ven a otros.
Cuando alguien te corrige no es porque te la está aplicando, sino porque están viendo un potencial en ti, no juegues con lo que Dios te ha entregado, deja que Dios te moldee, si Dios te dio algo, dones y talentos no lo uses para competir con otros, para herir a otros, la palabra es como una espada de doble filo corta para acá y para allá, la palabra te poda, te corrige, te exhorta, te enseña, te redarguye, si la palabra te está incomodando alégrate, te está formando, la palabra de Dios es viva por eso trae transformación a tu vida.
Un código de una persona inmadura, evade los consejos, evita a las persona que le forman el carácter, no asume sus propias responsabilidades, hemos perdió el enfoque en nuestras vidas porque hemos perdido el amor de Dios.