11/11/2021
“LA VIDA DE UN MAYORDOMO CRISTIANO”
INTRODUCCIÓN:
Durante este mes de Mayordomía: Estamos analizado diferentes áreas de nuestra vida que involucran aspectos de nuestra ENTREGA a Dios. La historia registrada en Génesis.12:1-3: 15:1-6 y 22:1-19 nos desafía a entregar totalmente nuestra vida en las manos de Dios y esperar en El. Como cristianos, debemos reconocer nuestra condición pecaminosa antes de ver una necesidad de cambio. Ese cambio solo puede producirse verdaderamente cuando Cristo obra en nosotros. Y una expresión de ello se da en el ámbito de la mayordomía (administración de posesiones tangibles e intangibles para la gloria de Dios).
La Palabra de Dios le dice a su pueblo: “No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Romanos.12:2.
Veamos hoy en la vida de Abram, un ejemplo de Obediencia, un ejemplo de Fe y un ejemplo de Entrega que nos motive para decir: "Señor JESÚS te entrego mi vida".
1.- OBEDIENCIA: Génesis.12:1-3.
Su familia era una de las más reconocidas en la región. Su padre, Taré, había conseguido con trabajo y dedicación alcanzar un buen transitar económico y le dio a su familia la posibilidad de vivir sin ningún tipo de limitaciones. Abram prosperó grandemente durante los años que vivió en Ur de los Caldeos. Él no era alguien desconocido en la ciudad. Junto con su esposa Sara tenían vínculos de amistad con muchos otros habitantes de aquella próspera ciudad. Cuando Dios lo llamó ya tenía 75 años de vida. Dejarlo TODO a esa edad, no era una prueba ligera: Su familia, su casa, sus amigos, sus negocios, su tranquilidad económica, entre otros.
Al leer Génesis.12:1-3 vemos que la Palabra de Dios comienza con una orden y continúa con una promesa. Los hombres siempre quieren las bendiciones pero pocas veces están dispuestos a cumplir con los requisitos que Dios estipula. La verdadera Mayordomía de la vida significa una obediencia total a las orientaciones que el Señor nos da por medio de Su Palabra.
2.- FE: Génesis.15:1-6.
Cada vez que abandonamos los planes que el Señor nos trazó, en cada ocasión que hacemos "como nos parece" sin tomarlo en cuenta a Él, los resultados son los mismos: dificultades, problemas, amargura. Sin embargo, en algunas ocasiones se dejó llevar por sus impulsos (Génesis.12:10-20), cosechando sinsabores y amarguras. ¿Te asaltan las dudas? ¿Es difícil creer en bendiciones cuando las presiones parecen no tener fin? ¿Parece imposible esperar la respuesta a tu oración? ¿Tu fidelidad para con Dios está abierta o resquebrajada? Dios te dice: "Mira ahora los cielos, cuenta las estrellas..." Aprende a confiar en Dios.
Jehová le promete al patriarca bendecirlo con otro hijo, el hijo de la promesa, el hijo de los planes divinos. Le dijo Jehová "Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas... así será tu descendencia". Abram aprendió a confiar en Dios (v.6a). Fe es confianza en una persona, tan sólo necesitamos conocerla muy bien por medio de una relación diaria y personal. No prioricemos conocer las evidencias que confirman la fe, prioricemos conocer a la persona que promete: "así será" (v.5b).
3.- ENTREGA: Génesis.22:1-19.
Momento culminante en la vida del Abraham. Lo que Dios le estaba pidiendo ¡parecía demasiado! ¿Cómo DAR tanto? Por obedecer con fe, Abrahán había abandonado su país natal, había dejado atrás las tumbas de sus antepasados y la patria de su parentela. Ser fiel en la devolución de los diezmos y generoso en las ofrendas voluntarias, administrar con sabiduría el tiempo, utilizar mis dones para el servicio de Dios; sí, todo eso sí, pero DAR lo más querido, eso es difícil. Abrahán no alcanzó a comprender el porqué de semejante pedido, no tenía la menor idea del propósito Divino que se escondía en este mandato. Abrahán no entendía; pero caminó tres días junto a Isaac hacia el Monte Moriah absolutamente convencido de que "Dios proveerá" (Génesis.22:8a).
Abrahán era humano y sus pasiones y sus inclinaciones eran como las nuestras; pero no se detuvo a inquirir cómo se cumpliría la promesa si Isaac muriera. No se detuvo a discutir con su dolorido corazón. Sabía que Dios es justo y recto en todos sus requerimientos, y obedeció el mandato al pie de la letra. Un cristiano sincero vive en la presencia de Dios sin que ninguna consideración humana nuble su comprensión del deber y de la verdad.
CONCLUSIÓN:
Dios no le pidió a Abrahán transitar por un camino que ÉL mismo no haya caminado, se entregó a sí mismo en la persona de Jesús. Dio TODO lo que tenía. (Fil.2:5-11). Dios nos invita hoy, en forma personal, a que podamos entender y comprender, esta palabra: "Dame hijo mío, tu corazón" (Proverbios.23:26a). Mayordomía no es sólo DAR, es más bien DARNOS o entregarnos. Es una ENTREGA TOTAL de nuestra vida a Dios para que el obre en nosotros "…el querer y el hacer por su buena voluntad" (Filipenses.2:13).