24/02/2019
La segunda oportunidad
Había un hombre muy rico que poseía muchos bienes, grandes fincas, un gran hato, muchos empleados y un único hijo, su heredero. A su hijo, le gustaba hacer fiestas, estar con sus amigos y ser adulado por ellos. Su padre siempre le advertía que sus amigos solo estarían a su lado mientras el tuviese algo que ofrecerles; después lo abandonarían. Un día el viejo padre, dijo a sus empleados que le construyeran un pequeño establo. Dentro de el, preparo una horca y junto a ella una placa con algo escrito que decía: "Para que nunca desprecies las palabras de tu padre".
Mas tarde, llamo a su hijo, lo llevo hasta el establo y le dijo: Hijo mio, ya estoy viejo y cuando yo me vaya, tu te encargaras de todo lo que es mio... Pero Lamentablemente, yo se cual sera tu futuro, vas a dejas la finca en manos de los empleados y vas a gastar todo el dinero con tus amigos. Perderás todo y cuando no tengas nada, tus amigos te dejaran. Fue por eso que construí esta horca !Ella es para ti! Solo quiero que me prometas que si sucede lo dicho, te ahorcaras en ella. El joven se rió, pero para no contradecir a su padre le prometió que así lo haría.
El tiempo paso,el padre murió y su hijo se encargo de todo y así como su padre había previsto, el joven gasto todo. Desesperado y afligido, se acordó de las palabras de su padre y comenzó a decir: Padre mio, si yo hubiese escuchado tus consejos...Pero ahora es demasiado tarde. El joven levanto la vista y vio el establo. Con pasos lentos, se dirigió hasta allá, vio la horca y la placa llena de polvo y entonces pensó: Yo nunca seguí las palabras de mi padre, pero al menos esta vez voy a cumplir la promesa que le hice. Subio los escalones, se puso la cuerda en el cuello y pensó: Si yo tuviese otra oportunidad...
Respiro profundo, cerro los ojos y se tiro desde lo alto hasta que sintió que la cuerda apretaba su garganta...!Era el fin! Sin embargo, el brazo de la horca era hueco y se quebró fácilmente, cayendo al piso el muchacho. Sobre el cayeron billetes, esmeraldas, perlas, rubíes, zafiros y brillantes, muchos brillantes...Entre todo aquello el joven encontró una nota que decía: "Esta es tu segunda oportunidad. !Te amo! Con amor, tu viejo padre"