13/07/2026
Así cerramos estas siete semanas de visitación divina, coronadas con un hermoso y fresco mover del Espíritu Santo que se derramó con poder sobre cada uno de nuestros corazones.
Nos despedimos de este tiempo especial con una profunda convicción y entendimiento: la sangre de Cristo se derramó por amor a nosotros en la cruz, y es esa misma sangre la que hoy nos limpia de todo pecado, nos restaura y nos levanta con una nueva vestidura de gracia.
No es el final de un evento, sino el inicio de una temporada caminando en su pureza y en el fuego de Su Espíritu. ¡A Él sea toda la gloria! 🩸🔥