25/01/2026
El Domingo de la Palabra de Dios fue instituido por el Papa Francisco en 2019 mediante la carta apostólica Aperuit illis, con el fin de dedicar un domingo del año litúrgico (el tercero del Tiempo Ordinario) a la celebración, reflexión y divulgación de las Sagradas Escrituras.
Esta denominación busca recordar a los fieles que la Biblia no es solo un libro de historia o literatura, sino un encuentro vivo con Jesucristo, el Verbo encarnado. Al situarlo en este tiempo, la Iglesia enfatiza la unidad entre los cristianos y la importancia de que la Palabra esté en el centro de la vida eclesial, iluminando el camino de la fe más allá de los ritos externos.
Para aplicar las enseñanzas de este día en la vida diaria, debemos pasar de la lectura pasiva a la escucha activa y la acción coherente. Esto implica establecer un hábito cotidiano de lectura bíblica, permitiendo que el Evangelio cuestione nuestras decisiones y moldee nuestro carácter frente a los desafíos modernos. En la práctica, significa transformar el mensaje de amor y justicia en gestos concretos de servicio al prójimo y en una actitud de esperanza frente a las dificultades.
Como dice la tradición cristiana, "desconocer las Escrituras es desconocer a Cristo", por lo que integrar la Palabra en el día a día nos permite vivir con una brújula espiritual clara y un corazón más compasivo.