12/03/2026
TE DESEO UN FELIZ Y SANTO DÍA JUEVES 12 DE MARZO DE 2026. LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN Lucas 11, 14-23. En aquel tiempo, Jesús expulsó a un demonio, que era mudo. Apenas salió el demonio, habló el mudo y la multitud quedó maravillada. Pero algunos decían: «Éste expulsa a los demonios con el poder de Satanás, el príncipe de los demonios». Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa. Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: «Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo a los demonios con el poder de Satanás. Entonces, ¿con el poder de quién los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero si yo arrojo a los demonios por el poder de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros; pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama».
PALABRA DEL SEÑOR
REFLEXION
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Seamos honestos todos tenemos inclinaciones al pecado que nos hacen reincidir en los mismos errores o faltas una y otra vez; por otro lado, la facilidad de acceso a tantas cosas placenteras gracias a la globalización, los celulares, tabletas y computadoras, va desarrollando en nosotros adicciones que esclavizan, dañando nuestro corazón, nuestra alma y nuestras relaciones. El fácil acceso a todo lo que se nos antoje o dé curiosidad ha fortalecido a nuestros enemigos: el mundo, el demonio y la carne; ellos nos han ido asaltando y en muchas áreas de nuestra vida van venciendo, debilitando nuestras armas y mancillando nuestros bienes; haciendo que algunos desarrollemos adicciones al juego, otros a las apuestas, los videos o redes sociales; otros a la pornografía, a series de televisión, o a transmisiones deportivas; al like de las publicaciones, a publicar cosas en internet o a revisar los comentarios que se hacen sobre lo que hemos publicado. Esto sin contar las antiguas adicciones a la droga, el s**o, el alcohol o la comida. ¿Y qué podemos hacer si vivimos como adictos en un mundo de adictos? Lo primero es reconocerlo, llamar a las cosas por su nombre, reconocer que somos esclavos de ídolos a quienes hemos entregado nuestra mente, tiempo y corazón, y que la aparente libertad que hoy decimos tener por poder hacer lo que nos dé la gana, en realidad no es más que una ilusión que nos induce a construir nuestra propia prisión o a caminar hacia nuestras propias jaulas, como Hansel y Gretel caminaron hacia las garras de la bruja que estaba lista para devorarlos. Ahora bien, frente a toda esclavitud y dominio del demonio es necesario anunciar la Buena Nueva de que solo Jesús es capaz de vencer el mal y ahuyentar a los demonios, solo su amor es capaz de desterrar el poder del maligno del corazón humano y solo su Palabra es capaz de romper las cadenas de las adicciones y pecados que nos esclavizan. Regresa a Cristo con la verdad de tu condición, tu fragilidad y tu pequeñez; regresa a Él pidiéndole auxilio, y deja que Él vaya obrando en ti, demostrándote que el Reino de los Cielos ya ha llegado a tu vida. Pero, al mismo tiempo, pon todo lo que esté de tu parte pues, como dice el Evangelio de hoy, ‘cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros’; en efecto, haz todo como si todo dependiera de ti, sabiendo que todo depende de Dios. Trabaja en fortalecer tu voluntad, en tu capacidad para decir basta, para decir no, para ponerte un alto o para seguir adelante si es lo que conviene; para perseverar, aunque no te den ganas o para alejarte si algo te lleva al pecado o a la muerte. Además, empuña siempre las armas de los Sacramentos, la gracia, las virtudes y la Oración, pues recuerda que, aunque la lucha es tuya, la victoria será solo de Dios en ti, si se lo permites.
TE DESEO UN FELIZ Y SANTO DÍA JUEVES 12 DE MARZO DE 2026. DIOS TE BENDIGA Y TE PROTEJA DE TODO MAL Y PELIGRO
P. Ovidio Duarte Torres