31/03/2022
¿Qué hubiera pasado si el salmista David hubiera vivido y fallado en estos días?
Como siempre no solo los medios seculares de comunicación lo hubieran acribillado, sino que también muchos líderes cristianos lo hubieran crucificado, incluso algunos hubieran prohibido en sus iglesias cantar las canciones de David porque ya no eran canciones de Dios, sino del diablo.
Hoy en día a David, muchas iglesias no le hubieran dado ninguna oportunidad de levantarse. Hoy lo hubieran tachado y sepultado vivo junto con su ministerio y familia despedazada.
Hoy en día David no hubiera podido sobrevivir "a tanto celo por la santidad de Dios" de parte de algunos. Hoy en día aunque David se hubiera arrepentido profundamente, confesado su pecado, pedido perdón públicamente, cumplido unos años de disciplina y hasta de cárcel, aún así no lo hubiéramos perdonado ni restaurado en su ministerio.
¿Y por qué el salmista David sigue siendo en la historia el cantante más grande e influyente de la iglesia cristiana aún después de su barrabasada?
¡Porque para siempre es Su misericordia!
Por eso el tema principal de David fue la misericordia de Dios. Mientras David reconocía que Dios lo escogió, lo sacó del anonimato, lo llevó al trono, lo engrandeció, lo prosperó, lo perdonó y lo levantó por pura misericordia, hoy en día algunos pensamos que las bendiciones de Dios no son un acto de misericordia, sino un acto de remuneración, es decir, que nos la ganamos y nos la merecemos.
Si tuviéramos más misericordia fueramos más como Dios...
Sencillamente si logras ayunar 40 días y no terminas lleno de la misericordia de Dios, ¡Perdiste el ayuno!
Según la Biblia un indicativo de ser un creyente espiritual, no es hablar en lenguas, no es predicar duro, ni memorizar 500 versículos, sino ejercer misericordia con los que fallan:
"Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre." (Gal 6:1).
Dijo Jesús: "Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento". Mateo 9:12-13.