05/04/2017
Parte de la Entrevista a Kiko Arguello: Así responde Kiko Argüello a la pregunta de Zenit sobre cuáles son sus sentimientos justo después de la gran audiencia del pasado año 2016 con el papa Francisco, en el Aula Pablo VI, una cita que el Pontífice concede ya cada año al Camino Neocatecumenal.
¿Tiene alguna anécdota que le haya llamado la atención especialmente de las contadas por estas familias en misión?
Anécdotas hay verdaderamente muchas… Si tengo que decir una en particular es la que me ha contado una familia en misión en China, con cuatro niños pequeños. Un día en un parque, dos de estos niños, uno de seis y el otro de cuatro años, se encontraron detrás de un arbusto a un feto mu**to, con el corazón fuera del pecho… Impresionados, llamaron a su madre diciendo: ‘Mamá, ¿pero por qué aquí hacen estas cosas? ¡Debemos rezar, debemos evangelizar!’. Entonces decidieron dar un nombre a este niño mu**to, lo llamaron Mateo, e hicieron una pequeña promesa de no merendar por unos días para que estas cosas no vuelvan a ocurrir en China. Me he emocionado al escuchar esta historia, me han recordado a los pastorcillos de Fátima con su sencillez… E incluso sus padres estaban muy impresionados al contarla y han comprendido que realmente es necesario un anuncio en un país como China, donde las tragedias del ab**to están a la orden del día, también debido a la política del hijo único. Imagínese que otra familia, en un pueblo chino, tenía siete hijas, y cuando iban por la calle un montón de mujeres se detenían a mirarlas y acariciarlas, a menudo llorando, porque según les han contado se vieron obligadas a abortar a sus niñas.