Comunidad Cristiana Evangélica Libre El Sembrador

Comunidad Cristiana Evangélica Libre El Sembrador Pagina creada con el fin de llevar Salvación a todas las personas y que conozcan lo grande y maravilloso que es nuestro Dios. Juan 3:16

09/10/2020

EL SEÑOR TIENE UN PROPOSITO PARA TU VIDA

09/10/2020
09/10/2020

Pastor Alexander cadenas

09/10/2020
25/10/2015

El roble y la hiedra

Un hombre edificó su casa. La embelleció con un jardín interno. En el centro plantó un roble y el roble creció lentamente. Día a día echaba raíces y fortalecía su tallo, para convertirse en tronco, capaz de resistir los vientos y las tormentas.
Junto a la pared de su casa el hombre plantó una hiedra y la hiedra comenzó a levantarse velozmente. Todos los días extendía sus tentáculos llenos de ventosas, y se iba alzando adherida a la pared.

Al cabo de un tiempo la hiedra caminaba sobre los tejados. El roble crecía silenciosa y lentamente.

— ¿Cómo estás, amigo roble?, preguntó una mañana la hiedra.

— Bien, mi amiga.

— Eso dices porque nunca llegaste hasta esta altura. Desde aquí se ve todo tan distinto. A veces me da pena verte siempre allá en el fondo del patio.

— No te burles, amiga. Recuerda que lo importante no es crecer deprisa, sino con firmeza.

Entonces la hiedra lanzó una carcajada burlona. Y el tiempo siguió su marcha. El roble creció con su ritmo firme y lento. Las paredes de la casa envejecieron.

Una fuerte tormenta sacudió con un ciclón la casa y su jardín. Fue una noche terrible. El roble se aferró con sus raíces para mantenerse erguido. La hiedra se aferró con sus ventosas al viejo muro para no ser derribada. La lucha fue dura y prolongada.

Al amanecer, el dueño de la casa recorrió su jardín, y vio que la hiedra había sido desprendida de la pared, y estaba enredada sobre sí misma, en el suelo, al pie del roble. Y el hombre arrancó la hiedra, y la quemó.
Mientras tanto el roble reflexionaba:

Es mejor crecer sobre raíces propias y crear un tronco fuerte, que ganar altura con rapidez, colgado de la seguridad de otros.

El amor es gratuitoHabía una persona muy santa que tenia una casa donde había recogido a varios niños huérfanos y los cu...
01/10/2015

El amor es gratuito
Había una persona muy santa que tenia una casa donde había recogido a varios niños huérfanos y los cuidaba. Era muy cariñosa con ellos, sin importarle los defectos o la ingratitud de los niños.

Los muchachos comenzaron a sentirse mal con este cariño tan gratuito al que ellos correspondían tan mal. No podían soportar que alguien los quisiera tal cual eran, sin esperar nada a cambio. Y buscaron la manera de ganarse ese amor por sus méritos.

Uno trató de corregir sus defectos para hacerse más digno del amor que recibía, pero no lo podía conseguir.

Otro trató de ser tan bueno con la monja como ella lo era con él, pero era egoísta y no atinaba a ser lo cariñoso que quería.

Otros se sintieron tan indignos de la caridad de aquella persona, que se fueron de la casa para convivir con gente cuya amistad fuera como la de ellos.

Otros se resistieron y se pusieron agresivos, porque en el fondo deseaban que ésta fuera interesada y egoísta como ellos.

Pero otros, decidieron ser más humildes y aceptar ser queridos tal cual eran y sin condiciones. Esto los liberó de sus complejos y tensiones y les dio mucha paz y aceptación de sí mismos, y les ayudó a querer a sus otros compañeros tal como eran, y a aceptarse unos a otros sin condiciones y gratuitamente.

No hay más que una sola clase de buen amor, pero hay mil copias diferentes” (Le Rochefoucould)

El buen amor es el de Dios. El ama y perdona. Nosotros tenemos dificultades en admitir ese amor, porque El nos ama gratuitamente, sin fijarse en nuestros méritos. Nosotros no estamos de acuerdo con ese proceder. A pesar de ser imágenes de Dios, “copias” mal logradas, a nuestro comportamiento le falta acogida, comprensión, tolerancia, perdón…

El amor es vida para todos, pero principalmente para los niños. Dicen que la falta de amor acabó en el siglo XIX con más de la mitad de los niños nacidos. La falta de una mano cariñosa, de una mirada, de una palabra tierna, del abrazo materno, debilitaron y llevaron a la muerte a aquellos niños para los que la vida no tenía ningún sentido.

Siempre que se ama al otro, se logra de él que viva seguro, en paz, aceptado y feliz.

Quien ha conocido a Dios, su amor, no puede por menos de amar. A su vez, podemos llegar a conocer a Dios entrenándonos en el deporte del amor. “Yo siempre he creído que el mejor medio de conocer a Dios es amar mucho.” (Vicent Van Gogh).

Ámame más, Señor, para quererte, Límpiame más y más y podré verte. Mírame y despeja de mi frente el calor que sufro que es de muerte. Hazme sentir tu amor y tus desvelos para que así pueda no dormirme en laureles y fracasos de otros tiempos. Ámame más, Señor, para quererte.

13/09/2015

Salmos 60:12 En Dios haremos proezas,
Y él hollará a nuestros enemigos.
Dios les bendiga! Feliz domingo.

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