23/05/2025
La Sociedad de San Antonio de Dabajuro presenta el cartel conmemorativo de la Fiesta Patronal 2025 de nuestra Parroquia San Antonio de Padua que lleva por lema "La esperanza del hombre es Dios", frase extraída del sermón de San Antonio de la Epifanía del Señor.
Enmarcado en la temática de este año Jubilar, el lema escogido complementa el mensaje de la Palabra seleccionado el año pasado por el Papa Francisco para iluminar este Año Santo "La Esperanza no defrauda" Rom 5, 5 y utiliza este elemento gráfico del ancla unida a la Cruz para representar esta virtud cardinal según también lo hace el apóstol Pablo (Cf. Heb. 6, 18-19).
En el cartel se presenta la imagen patronal de San Antonio de Dabajuro con un fondo que combina elementos del mensaje y el Logo del Jubileo 2025 con enseñanzas del Papa Francisco. En la orilla de una playa con el mar agitado, una gran barca de madera que en vez de vela tiene una gran Cruz con un paño blanco símbolo de Cristo Resucitado que anima y conduce la barca de la iglesia a través del mar agitado del mundo.
"Estamos juntos en la misma barca y somos llamados a remar juntos" reflexionaba el Papá Francisco en su mensaje por la pandemia de 2020, y en la Bula de convocación de este Jubileo explicaba que "La imagen del ancla es sugestiva para comprender la estabilidad y la seguridad que poseemos si nos encomendamos al Señor Jesús, aun en medio de las aguas agitadas de la vida. Las tempestades nunca podrán prevalecer, porque estamos anclados en la esperanza de la gracia, que nos hace capaces de vivir en Cristo superando el pecado, el miedo y la muerte... Nos transporta más allá de las pruebas y nos exhorta a caminar sin perder de vista la grandeza de la meta a la que hemos sido llamados, el cielo."
Esta barca que es la Iglesia, la barca de Pedro, atraca en las orillas de nuevos horizontes a llevar el mensaje de Cristo, justo como sucedió con Antonio que un cambio de rumbo de su barca, más allá de sus aspiraciones personales, lo llevó a evangelizar a Sicilia y llegar al norte de Italia, específicamente a Padua dónde terminó su ministerio que lo hizo reconocido hasta llegar a ser "el santo de todo el mundo" por el Papa León XI