22/10/2022
¿IDOLATRÍA A LAS MULTITUDES EN EL CRISTIANISMO?
Pastor Víctor Jiménez ✍️
Veo con mucha preocupación el afán que existe hoy en la iglesia evangélica por las grandes concentraciones, mega-conciertos y mega-iglesias.
La veneración e idolatría de la iglesia hacia la concentración de multitudes la está llevando a perder su capacidad de discernir lo que es o no es de Dios.
Hoy en día el pensamiento de muchos cristianos es que si se logra concentrar a una multitud alrededor de una actividad, organización o predicador, entonces la conclusión tiene que ser que eso es de Dios o cuenta con la aprobación y el respaldo de Dios.
Ahora permítanme hacer unas reflexiones a la luz de la Biblia en relación a este tema:
1. En el Antiguo Testamento vemos cómo el Dios Soberano escogió, llamó y envió a hombres como Isaías, Jeremías, Ezequiel y otros con el propósito de ser la voz de Dios a su pueblo Israel. Algunos de éstos profetas en aproximadamente 40 años (Isaías y Jeremías) no sólo hablaron en nombre de Dios, sino que Dios respaldó su ministerio por medio de señales, prodigios y milagros.
Sin embargo, el testimonio de las Escrituras es que estos hombres nunca fueron bien recibidos ni aceptados por grandes multitudes, sino que al contrario fueron rechazados, maltratados y martirizados por el pueblo, como lo señala Mateo 23:37 “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que son enviados!”.
El punto es que si de aceptación y aprobación de multitudes se trata, para que se concluya que algo es de Dios o aprobado por Dios, entonces tendríamos que asegurar que todos estos profetas del Antiguo Testamento que no agradaron ni concentraron a grandes multitudes, ni tampoco tenían miles de seguidores, fueron un verdadero fracaso en sus ministerios y peor aún, Dios no estuvo con ellos.
El problema con ésta aseveración es que ellos son considerados como héroes de la fe en las Sagradas Escrituras, de acuerdo a Hebreos 11:39 donde dice claramente que todos éstos alcanzaron buen testimonio delante de Dios mediante la fe. Cabe entonces la pregunta ¿Qué hizo que Dios aprobara a éstos hombres, que nunca agradaron a grandes multitudes?
Para aprobar sus ministerios como profetas, Dios no tomó como medida la cantidad de personas que les seguían, ni tampoco la cantidad de milagros que hicieron, sino lo fiel que fueron al mensaje que Dios les encomendó para proclamar hasta por 40 años aunque les costara la vida. Vemos un ejemplo de esto en el relato de Jeremías 1:17-19, durante el llamado del profeta.
Es claro, a la luz de las Escrituras, que el hecho de que grandes multitudes se reúnan alrededor de algo o alguien no significa que eso es aprobado por Dios, como tampoco significa que algo o alguien que no tenga multitud de seguidores a su alrededor, no cuente con la aprobación, la presencia y el respaldo de Dios.
2. En el Nuevo Testamento encontramos a grandes multitudes agolpadas alrededor del Señor Jesús, como lo indica Lucas 14:25 "grandes multitudes iban con Él". Vemos en este pasaje de las Escrituras que el interés y el agrado del Señor no estaba en la concentración de la multitud que le seguía, sino en la condición espiritual en la que se encontraba la gente.
Es por eso que Él sabiendo que la gente le seguía con el interés de que les diera comida y los sanara, de acuerdo a Lucas 14:26-27 ’Él se volvió y los confrontó diciéndole: “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aún también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo".
En este pasaje notamos claramente la manera en que Cristo hacía discípulos. Él nunca usó los milagros de provisión y sanidad para atraer a las multitudes, sino que más bien repudiaba el hecho de que la gente lo buscara solo por puro interés.
En Juan 6:25-26 también vemos una vez más al Señor Jesucristo poniendo en evidencia a la gente que le seguía por un deseo materialista y superficial, en vez de seguirle por una comprensión y reconocimiento espiritual de la persona de Cristo y su misión principal, que no era sanar, ni prosperar, ni dar de comer a la gente, sino salvarlas de la condenación eterna como consecuencia de sus pecados. "La verdad del caso, respondió Jesús, es que ustedes quieren estar conmigo no porque crean en mí, sino porque yo los alimenté" (Juan 6:26 BAD).
Ahora, en este punto alguien se preguntará: ¿y quién es usted para juzgar las intenciones por las que alguien se acerca a Dios? Tiene razón, no soy nadie para juzgar eso, pero lo que sí aprendemos de las Escrituras y siguiendo el ejemplo de Cristo, es que no es bueno ni agradable delante de Dios atraer a la gente a Cristo en multitudes con la oferta de recibir sanidad y prosperidad. Cristo rechazó ésta manera de hacer discípulos, también debemos hacerlo nosotros.
Hermanos míos, multitud no significa necesariamente espiritualidad ni aprobación de Dios. En palabras de Martin Lloyd Jones: "La iglesia es igualmente iglesia tenga un puñado de personas o tenga una gran multitud; lo que importa en la iglesia no son los números, ni su organización, es la pureza de la doctrina".
Dios les bendiga.