08/01/2024
SUELTA LAS CARGAS.
El término soltar significa desatar, dejar ir, liberar y el término carga representa situaciones que hacen peso, que por lo general están lejos de nuestro control y pueden llegar a oprimir y ejercer peso de gran manera en nuestras vidas si no las desatamos, si no las dejamos ir, si no las entregamos en manos del Señor. Problemas financieros, diagnósticos de salud, asuntos familiares, falta de perdón incluso falta de perdón así mismo, llegan a ser cargas insoportables que dan lugar al estrés, ansiedad, preocupaciones y afanes. La Palabra en Mateo 11:28-29 nos invita a descansar en el Señor, cito textualmente; “Venid a mi todos los que estáis trabajados, y cargados, y yo os haré descansar”, “Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas”. Un mensaje del Señor para aquellos que llevaban una carga tan pesada producto de la opresión del imperio romano, del judaísmo y legalismo. Si traemos este mensaje a nuestras vidas, el Señor nos habla para que le entreguemos con denuedo en sus manos nuestras pesadas cargas y a cambio tomemos su yugo, una carga serena, bondadosa, apacible y modesta. Tiene que ser un “dejar ir” un “desatar” genuino para hallar el descanso, hacemos poco si vamos a la presencia del Señor con las cargas sobre los lomos y luego nos regresamos también con ellas.
David, un hombre escogido por El Señor, llegó a tener una vida bastante accidentada; menospreciado antes de su batalla con el filisteo; perseguido a muerte por el rey Saúl; traicionado por su hijo Absalón quién lo destronó habiéndose ganado el apoyo del pueblo; se movió en el adulterio y en el as*****to, por cuanto se enamoró y embarazó a Betsabé, enviando luego a la batalla a muerte a Urías; estos sucesos llegaron a ser una carga tan insoportable para David que lo lamentaría por el resto de sus días. Al leer Salmos 38:4-8 percibimos que estas situaciones llegaron a ser una carga tan pesada sobre la cabeza de David, que lo hundía, sus llagas supuraban y hedían, sus lomos ardían, se encontraba debilitado y molido. Pero más adelante, el mismo David encorvado por las cargas, en el Salmos 103:1-5, manifiesta que su alma bendice al Señor por cuanto de él ha recibido los beneficios, el perdón de sus iniquidades, la sanidad a sus dolencias, el rescate del hoyo, el sustento a su boca y el rejuvenecimiento como el águila.
Cuáles son tus cargas?
Qué y cómo estás haciendo con ellas?
La Palabra del Señor es irrefutable, nos instruye que “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros (1 Pedro 5:7), y “Echad sobre Jehová tu carga y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo (Salmos 55:22).