27/02/2024
Hay momentos en mi vida que Dios exige de mí, una entera y profunda confianza en él; digo esto porque en estos instantes estoy pasando por unas situaciones totalmente imposibles y difíciles en las que humanamente hablando no veo una solución inmediata.
La reacción desde el punto de vista humano ante las circunstancias difíciles e imposibles es verlas como olas gigantes que amenazan acabar conmigo, así como le sucedió a Pedro cuando dejó de poner la mirada en el Señor Jesús (Ver Mateo 14:28-31).
Sin darme cuenta comencé a esperar en personas o en las cosas como las fuentes de la solución antes que Dios; sin embargo ante cualquier tipo de situaciones que se me presente he de confesar lo que dice Miqueas 7:7. "Más yo a Jehová miraré, esperaré al Dios de mi salvación; El Dios mío, me oirá".