20/01/2026
Devocional del día:
Versículo:
Romanos 6:4 RVR1960: "Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los mu***os por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva."
Reflexión:
El versículo de Romanos 6:4 es una declaración poderosa sobre nuestra unión con Cristo. Nos recuerda que, a través del bautismo, somos sepultados con Cristo, simbolizando la muerte al pecado y a la vieja vida. Pero no termina ahí. El versículo enfatiza que, como Cristo resucitó, nosotros también somos llamados a caminar en una vida nueva. Esta nueva vida no es simplemente una mejora de nuestra existencia anterior, sino una transformación radical impulsada por el poder de la resurrección de Cristo. Significa vivir una vida guiada por el Espíritu Santo, una vida de obediencia, amor y servicio. Implica dejar atrás las prácticas pecaminosas y abrazar la justicia y la santidad. El bautismo es más que un acto simbólico; es una declaración pública de nuestra identificación con Cristo en su muerte y resurrección. Es un compromiso de vivir una vida que refleje la gloria del Padre, tal como lo hizo Jesús. Al meditar en este versículo, somos desafiados a evaluar cómo estamos viviendo esa vida nueva. ¿Estamos permitiendo que el poder de la resurrección transforme nuestras vidas, o estamos permitiendo que el pecado aún tenga dominio sobre nosotros? La promesa es clara: si estamos unidos a Cristo en su muerte, también lo estaremos en su resurrección y en la vida eterna.
Para Meditar:
Colosenses 2:12: Sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los mu***os.
2 Corintios 5:17: De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
Gálatas 2:20: Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Oración:
Padre celestial, te doy gracias por el don de la vida nueva que tengo en Cristo Jesús. Reconozco que, a través del bautismo, he sido sepultado con Él y resucitado para vivir una vida transformada. Ayúdame a vivir cada día en la luz de la resurrección, permitiendo que el Espíritu Santo guíe mis pasos y me capacite para vencer el pecado y la tentación. Dame la fuerza para resistir las influencias del mundo y para amar y servir a los demás con la misma compasión y gracia que Jesús demostró. Renueva mi mente y mi corazón, para que pueda reflejar la gloria del Padre en todo lo que hago y digo. Ayúdame a recordar siempre la promesa de vida eterna y a vivir de manera que honre tu nombre. En el nombre de Jesús, amén.
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