12/05/2026
Servicio de Escuela Dominical - 10/05/2026
Tema: Se reunieron los árboles
Predicador: Rvdo. José Gregorio Ochoa
Mas el olivo respondió: ¿He de dejar mi aceite, con el cual en mí se honra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles?
Jueces 9:9
El pasaje de Jueces 9:8-15 nos presenta una parábola fascinante: los árboles buscan un rey. El olivo, la higuera y la vid, árboles fructíferos y útiles, declinan el honor. Prefieren cumplir su propósito original: dar aceite, dulzura y vino que alegran a Dios y a los hombres. Solo la zarza, un arbusto sin fruto y peligroso, acepta el trono, advirtiendo que de ella puede salir fuego para devorar hasta los cedros.
En tiempos de los jueces, "no había rey; cada uno hacía lo que bien le parecía". El pueblo actuaba sin dirección. Hoy, la predicación nos recuerda que somos árboles plantados por Dios. Como dice Isaías 53:2-4, el Señor preparó el árbol de Jesús, y así también prepara el nuestro. No podemos arrimarnos a un árbol seco que no da sombra; busquemos reposar bajo un árbol frondoso que nos brinde abrigo y descanso, como promete el Salmo 91.
Tres pilares sostienen nuestra vida cristiana:
1. Permanencia: La fe no es fácil; las emociones fluctúan. Pero permanecer en Cristo nos da firmeza en el camino de Dios.
2. Obediencia: Dios nos limpia y poda. Aunque los cortes duelan, son necesarios para dar fruto, como enseña Gálatas 5:22-23.
3. Firmeza: El árbol plantado junto a corrientes de agua (Salmo 1:3-4) se renueva. No importa quién intente derribarlo, volverá a estar firme, porque está arraigado en Dios.
Jesús dijo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo (Juan 12:24). A veces, el proceso de "ser cortados" es doloroso, pero de esa muerte surge vida nueva. Así como Cristo descendió a lo profundo y resucitó (Efesios 4:10, Apocalipsis 1:18), nosotros, limpiados y podados, podemos ofrecer fruto de justicia.
Dios preparó tu árbol. Permanece, obedece y echarás raíces profundas.