Hermana San Luis

Hermana San Luis Nacio en Caracas el 1 de octubre de 1912. Dedico totalmente su vida al amor de Dios expresad en la caridad hacia los más necesitados y a las más humildes.

Movida por el testimonio de entrega y de amor hacia Dios por parte de su hermana carnal, la Sierva de Dios, Madre Carmen Rendiles Martínez, ingresa a la Congregación Siervas de Jesús. Movida por el testimonio de entrega y de amor hacia Dios por parte d su hermana carnal, la Sierva de Dios, Madre Carmen Rendiles Martínez, ingresa a la Congregación Siervas de Jesús, fundada por la misma Sierva de Di

os, el 1 de julio de 1962. Dios le concedió el don del consejo y del discernimiento que se alimentaba con horas de silenciosa adoración delante del Santísimo Sacramento. Acudían todas los días a ella, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos para recibir consejo, consuelo y ayuda. Adornada por una sobrenatural dulzura transparentaba el Amor de Dios y todos aquellos que se acercaban a ella, salían reconfortados en la fe y llenos del Amor de Dios, con firme convicción de un cambio de vida. Su callada caridad y amor hacia los más necesitado y débiles fueron siempre una nota de su hermosa y luminosa vida. Amó a la Virgen Santísima de modo tierno y profundo, sobre todo a la Virgen de las Almas Consagradas, de la cual fue siempre una entusiasta propagadora de su devoción, sobre todo entre los consagrados. Con ternura y auténtica devoción siempre decía: Aplausos a la Virgen. Partió a la Casa del Padre el 3 de marzo de 2009, rodeada por el amor agradecido de todos aquellos que en su corazón de Madre acogió sin ninguna distinción y seguramente, recibida con los aplausos de la Madre de las Almas Consagradas a quien ella tanto veneró y amó en su paso por esta vida terrenal. Muchos personas acudieron a su despedida y aún ahí se siguen reuniendo pidiendo su intersección todos los 3 de cada mes en la misa que se celebra en la Capilla del Colegio Belén a las 7:00 pm. La Hermana San Luís, amante de la familia, es intercesora por todas las familias en dificultades de todo tipo.

“La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la han podido apagar” El Niño del pesebre extiende sus bracitos,y su ...
26/12/2018

“La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la han podido apagar”



El Niño del pesebre extiende sus bracitos,

y su sonrisa parece decir ya

lo que más tarde pronunciarán

los labios del hombre:

“Venid a mí todos los que estáis fatigados

y agobiados, y yo os aliviaré.”…

¡Sígueme! así dicen las manos del Niño,

como más tarde lo harán los labios del hombre.

Así hablaron al discípulo que el Señor amaba

y que ahora también pertenece

al séquito del pesebre.

Y San Juan, el joven con un limpio corazón de niño,

lo siguió sin preguntar a dónde o para qué.

Abandonó la barca de su padre

y siguió al Señor por todos sus caminos

hasta la cima del Gólgota. ¡Sígueme!-

esto sintió también el joven Esteban.

Siguió al Señor en la lucha

contra el poder de las tinieblas,

contra la ceguera de la obstinada incredulidad,

dio testimonio de Él con su palabra y con su sangre,

lo siguió también en su espíritu,

espíritu de Amor que lucha contra el pecado,

pero que ama al pecador y que,

incluso estando muriendo,

intercede ante Dios por sus asesinos.
Son figuras luminosas que se arrodillan

en torno al pesebre:

los tiernos niños inocentes, los confiados pastores,

los humildes reyes, Esteban, el discípulo entusiasta,

y Juan, el discípulo predilecto.

Todos ellos siguieron la llamada del Señor.

Frente a ellos se alza la noche de la incomprensible

dureza y de la ceguera: los escribas,

que podían señalar el momento

y el lugar donde el Salvador del mundo

habría de nacer, pero que fueron incapaces

de deducir de ahí el “Venid a Belén”;

el rey Herodes que quiso quitar

la vida al Señor de la Vida.

Ante el Niño en el pesebre se dividen los espíritus.

El es el Rey de los Reyes y Señor

sobre la vida y la muerte.

El pronuncia su ¡sígueme!,

y el que no está con El está contra El.

El nos habla también a nosotros

y nos coloca frente a la decisión

entre la luz y las tinieblas.



Edith Stein. El misterio de Navidad, Obras completas

“Este es el acontecimiento por el que los patriarcas suspiraban, los profetas predecían y los justos deseaban ver” (Juan...
11/12/2018

“Este es el acontecimiento por el que los patriarcas suspiraban, los profetas predecían y los justos deseaban ver” (Juan Crisóstomo. Sermón 34)

REFLEXIONES CRISTIANAS SOBRE LA MUERTE(De los “Prefacios” del Misal romano) La vida de los que creemos en ti, Señor,No t...
02/11/2018

REFLEXIONES CRISTIANAS SOBRE LA MUERTE
(De los “Prefacios” del Misal romano)

La vida de los que creemos en ti, Señor,
No termina, sino que se transforma.
Al deshacerse nuestra morada en la tierra,
Se nos regala una mansión en el cielo

Tu voluntad, Padre del cielo, nos dio la vida
Y tus decretos la dirigen.
El pecado nos devuelve a la tierra
de la que habíamos sido creados

Pero Jesús quiso entregar su vida en la Cruz,
Para que tuviéramos la vida eterna.

Te damos gracias, Señor,
Porque al redimirnos por la muerte de tu Hijo,
tu voluntad salvadora nos lleva a nueva vida,
para que participemos de la resurrección de Cristo.

Porque Jesucristo es la salvación del mundo,
la vida de todos, la resurrección de los mu***os.


Dichosos los difuntos que mueren en el Señor

Si vivimos, para el Señor vivimos
Y si morimos, morimos para el Señor

Consuélense unos a otros con estas palabras

QUE LAS ALMAS DE LOS FIELES DIFUNTOS,
DESCANSEN EN PAZ. AMEN

«se atribuye al Señor, lo que se ofrece como servicio a la Esclava; de este modo redunda en favor del Hijo lo que es deb...
10/10/2018

«se atribuye al Señor, lo que se ofrece como servicio a la Esclava; de este modo redunda en favor del Hijo lo que es debido a la Madre; y así recae igualmente sobre el Rey el honor rendido como humilde tributo a la Reina»

LAS  MENTIRASCuentan que un padre de  familia fue a un parque de diversiones con sus dos hijos, uno de 3  años de edad y...
28/09/2018

LAS MENTIRAS

Cuentan que un padre de familia fue a un parque de diversiones con sus dos hijos, uno de 3 años de edad y el otro de 6 años. La entrada tenía un costo de 5 dólares para los niños menores de 5 años y de 10 dólares para los niños mayores de 5 años. Cuando se acercó a la taquilla donde vendían los boletos, el taquillero le preguntó:
- ¿Cuál es la edad de los niños?
El hombre le respondió:
- 3 y 6 años.
El taquillero le replicó:
- ¿Es usted tonto? Me ha podido decir que tienen 3 y 5 años y pagar sólo la tarifa de 5 dólares. Ahora que me dijo la verdadera edad de sus hijos, tendré que cobrarle más. ¿Acaso cree que alguien se hubiera dado cuenta?
El padre le respondió:
- Sí, mis hijos.

Las mentiras pueden socavar la credibilidad, puede desintegrar relaciones y corroer la confianza. Las mentiras nos humillan, nos deshonran, y nos hace preguntarnos si la persona que nos mintió, alguna vez nos ha dicho la verdad.

El aspecto central de la mentira es que al hablar, creamos el mundo que queremos ver. Aunque las llamemos mentiras piadosas, cuando lo que decimos no es la verdad, es una mentira.

¿Por qué mentimos?

Mentimos porque sinceramente creemos que es lo mejor que podemos hacer para nuestro beneficio en ese momento. Vivimos en un mundo de engaños.
Las mentiras tienen influencia en la historia y persuaden a la gente. La mentira está cobrando aceptación como una filosofía de vida, que además la están recibiendo nuestros hijos, y como resultado, ellos también mienten. Pronto esta generación pasará a ocupar cargos de liderazgo,
empezará la actividad laboral, entrará al mundo político y al sistema educacional, y se convertirán en madres y padres.

La mentira más seria, es cuando es otro el que miente. A nadie le agrada admitir que mintió. Sea que nos abstengamos de decir la verdad o que digamos una media verdad, a veces mentimos. Nuestras razones incluyen lo siguiente: Mentimos para preservar nuestro sentido de dignidad. Queremos parecer mejores de lo que somos porque queremos agradar a los demás.
Exageramos las circunstancias para inflar nuestros egos o para esconder nuestra vergüenza, temor y desilusiones. Tal vez sea demasiado vergonzoso o doloroso confrontar la verdad sobre otros o sobre nosotros mismos. Mentimos para evitar que nos descubran. Al decir medias verdades intentamos que nuestro cónyuge o nuestros padres no descubran una vida
secreta, una aventura amorosa, gastos excesivos o drogadicción. Mentimos
para obtener un beneficio financiero.

¿Por qué creemos las mentiras?

Nos han enseñado a confiar. Enseñamos a nuestros hijos que es importante confiar. La confianza es el mejor regalo que un cónyuge le puede hacer al otro. En realidad, la confianza es algo crítico en toda relación, sea entre amigos, empleado-empleador, el presidente de un país y su pueblo,
padre-hijo, marido-mujer. Cuando alguien no dice la verdad y lo descubrimos, la relación se desintegra.

Los mentirosos triunfan al seducir nuestra confianza y luego al violar esa confianza. Después, asumen control penetrando en nuestra realidad y nos imponen la realidad de ellos. Nos dicen que lo que vemos, creemos, oímos y sentimos es falso. Y porque queremos creer, dejamos en suspenso nuestra incredulidad y creemos, una vez más. Las mentiras nos apartan de
nuestra búsqueda de la verdad y desintegran nuestra integridad. El engaño es como una violación física pero invisible. En vez de ser un ataque físico, las mentiras atacan la mente y hacen impacto en el espíritu. Si el mentiroso es alguien ante quien hemos desnudado nuestro cuerpo o nuestra alma, el dolor nos llega a inmovilizar. Uno comienza a dudar de uno mismo y comienza a cuestionarse en cuanto a los conceptos aprendidos sobre amar y confiar.

La sanidad de heridas mentales y espirituales no sucede de la noche a la mañana. Volver a tener confianza es algo que cuesta. No podemos escapar de la realidad de que vivimos en un mundo de engaño. No podemos hacer que otros dejen de mentir. Pero sí podemos convertirnos en personas que buscan la verdad y tienen discernimiento en cuanto en quién confiar y cuánto confiar.

29/08/2018

En efecto, los hombres según la carne, anhelan las cosas de la carne; los hombres según el espíritu, las del espíritu. Pero el anhelo de la carne termina en muerte; mientras que el anhelo del espíritu, en vida y paz. Pues el anhelo de la carne es enemistad para con Dios, ya que no se somete a la ley de Dios ni siquiera tiene capacidad para ello, y quienes viven en lo de la carne no pueden agradar a Dios.

12/05/2018

Como Agar, la esclava de Sara, atravesando el cielo con su grito en medio del desierto en el que agonizaba de sed junto con su hijo y consiguiendo que su clamor llegara hasta el Dios de Abrahán (Gn 21,8-20)

12/05/2018

"Si el afligido grita, el Señor lo oye y lo salva de sus angustias"

08/05/2018
“Cruz de mayo” esclarecida y deslumbrante de vida, un cáliz opulento de rosas. ¡Que también la rosa de nuestro corazón, ...
05/05/2018

“Cruz de mayo” esclarecida y deslumbrante de vida, un cáliz opulento de rosas. ¡Que también la rosa de nuestro corazón, encendida y caliente, se enrosque, como el de la Magdalena, a las glorias y las victorias de la cruz!

03/05/2018

Papa Francisco: "De nada sirve rezar si nuestra oración que se dirige a Dios no se transforma en amor hacia el hermano...La verdadera fe es la que nos hace más caritativos, más misericordiosos, más honestos y más humanos; es la que anima los corazones para llevarlos a amar a todos gratuitamente, sin distinción y sin preferencias...La verdadera fe es la que nos hace ver al otro no como a un enemigo para derrotar, sino como a un hermano para amar, servir y ayudar; es la que nos lleva a difundir, a defender y a vivir la cultura del encuentro, del diálogo, del respeto y de la fraternidad; nos da la valentía de perdonar a quien nos ha ofendido, de ayudar a quien ha caído; a vestir al desnudo; a dar de comer al que tiene hambre, a visitar al encarcelado; a ayudar a los huérfanos; a dar de beber al sediento; a socorrer a los ancianos y a los necesitados...Queridos hermanos y hermanas: a Dios sólo le agrada la fe profesada con la vida, porque el único extremismo que se permite a los creyentes es el de la caridad. Cualquier otro extremismo no viene de Dios y no le agrada...no tengan miedo a amar a todos, amigos y enemigos, porque el amor es la fuerza y el tesoro del creyente"

Si me observo mejor, tendré ganas de cambiar, de cambiarme. Eso es lo que indica la palabra clave de la cuaresma, una de...
15/02/2018

Si me observo mejor, tendré ganas de cambiar, de cambiarme. Eso es lo que indica la palabra clave de la cuaresma, una de las palabras centrales del evangelio: convertirse. Pero sobre todo no tomar como resolución: "Yo quiero convertirme". Eso nunca ha transformado a nadie. Tomar más bien la resolución de mirar bien a Jesús y de escucharle: él nos dará unas ganas tan enormes de ser mejores que también desearemos con toda el alma arrancarle gracias de conversión.

La verdad es que el primer encuentro cuaresmal con él en este día de la ceniza corre el peligro de desconcertarnos. ¡Aquella vieja panoplia limosna-oración-ayuno y aquellos extraños consejos! ¿Acaso se nos habría ocurrido alguna vez organizar un espectáculo poniéndonos a dar limosna, a rezar, a ayunar?.

Pero si el contexto ha cambiado, la llamada sigue siendo la misma: ¿das de verdad limosna, sí o no? Y esto quiere decir: ¿compartes con los otros y vas a compartir más aún durante esta cuaresma?; ¿rezas o no rezas, y estás dispuesto a rezar más durante esta cuaresma?; ¿aceptarás una vida más ascética para salir de la comodidad... y también para poder compartir un poco más? No hay nada que nos impida escoger otros esfuerzos, otros progresos; no faltan sugerencias para ello en el evangelio. Lo que debe animarnos y hasta entusiasmarnos es que una cuaresma tomada así, en serio, puede marcar profundamente nuestra vida.

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