18/04/2018
Casi nunca nos planteamos, por lo menos de manera seria, la finitud de la vida, procrastinamos esperando un mejor momento, una mejor situación, sin darnos cuenta que el tiempo, duro juez y verdugo, no se detiene. Caminamos ineludiblemente a nuestro retorno a Ara Orun (el cielo), en tanto “¿A medida que la vida pasa, crece en ti la felicidad o el sufrimiento?”
En plena era plagada de tecnología vemos a diario como madres y padres orgullosos le dices a sus bebes “TE AMO” a través del celular, la pregunta es ¿él o la bebe sabe leer? Y aparte de saber leer, ¿tiene teléfono? Otro caso, curioso para mí, es observar como personas “dedican y hablan con sus seres ya difuntos a través de los estados de WhatsApp, a lo que salta la pregunta ¿en el cielo existe tal tecnología?
No pretendo criticar el comportamiento de nadie, sólo quiero exhortarles a vivir el YA, a vivir el AHORA, ¿realmente amas? dilo directamente viendol@ a los ojos, abraza fuerte, perdona, no esperes amar a través del sufrimiento que deja el tiempo perdido, no esperes te sorprenda el tiempo y sólo te deje el amargo sabor del arrepentimiento, ama ahora, ama con la alegría del día a día, no permitas que la rutina y el bullicio del mundo sea un impedimento para expresarte, como siempre he dicho “recuerda que la vida no acepta representación” tu vida es tu creación y la creación más hermosa se hace, nace y crece a través del amor.