17/04/2023
Servicio Dominical 16/04/2.023
Retomamos nuestro estudio expositivo de Mateo 5:21.
Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio.
Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al in****no de fuego. Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.
S. Mateo 5:21-26 RVR1960
La semana pasada vimos varios ejemplos de las enseñanzas de los fariseos, hoy veremos la enseñanza de nuestro Señor y Salvador.
A lo largo de la historia han existido muchos excelente predicadores, hoy veremos al mejor de todos enseñando la verdad de la Ley.
En estos versículos Él nos dirá que dice las escrituras y que no dicen las Escrituras. Lo positivo y lo negativo de ellas. En una época donde pareciera que debemos estar de acuerdo con todo y todos, vemos a Jesús hablando claro a la primera audiencia.
Ya hemos aprendido que las enseñanzas del Señor eran consonas con la ley de Moisés pero jamás con la de los fariseos.
Los fariseos llevaron el alcance del mandamiento a lo literal, solo a lo físico. ¿Pero que hay de los que NO matan físicamente?
Ellos excluian lo externo, las emociones y todo lo demás.
Jesús desde los versículos 21 al 26 veremos la corrección que hizo el Señor de esta errada interpretación hecha por los escribas y fariseos.
Recordemos que el propósito de la ley no era frenar el pecado solamente sino promover la justicia también.
Jesús comienza a explicar la profundidad de este mandamiento "no mataras" la profundidad del odio en el corazón que para Dios viene siendo igual al pecado físico de no matar.
En segundo lugar, este mandamiento condena el expresar el odio del corazón con palabras hirientes y ofensivas, aplastando a la persona a quien odiamos.
Llamar Necio, fatuo y demás palabras ofensivas, constituyen un pecado. Ahora bien, las palabras en sí mismas no son malas, mismo Jesús llamó Necio a los fariseos. El problema es la ira en el corazón, la intención de aplastar al otro con nuestras palabras, como no podemos matarlo físicamente, creemos creemos con las palabras no pecamos, pero vemos que Jesús enseña que eso es igual al homicidio.
Debemos recordar que también al insultar a nuestro prójimo, estamos ofendiendo a alguien hecho a la imagen y semejanza de Dios.
Recordemos que de toda la creación, el hombre es diferente porque es el único ser vivo que lleva en sí la imagen de Dios. Vemos en génesis 9:3-6 la supremacía del hombre sobre el resto de la creación.
En 2 platos: cuando aplastamos a una persona con nuestras palabras, cuando lo tratamos como un animal, estamos pecando contra Dios al ofender a alguien que lleva Su imagen.
Santiago 3 nos da una cátedra de este tema.
En resumidas cuentas, Dios está diciendo que quien ofende a su prójimo, desde el odio, es un homicida.
Este es el aspecto negativo de este mandamiento.
Ahora veremos el aspecto positivo de este mandamiento.
Podemos comenzar resaltando que el mandamiento estaba muy por encima de lo que los fariseos interpretaban.
Veremos desde el versículo en Mateo 5 del 23 al 26 vemos que Jesús confronta al fariseos promedia, que iba ante el altar, llevando su ofrenda, con una apariencia de piedad externa pero con un corazón podrido, lleno de rencor y odio hacia el resto del pueblo, ellos se creían mayor que los demás.
El Señor les está dicienfo: sabes que te airaste e insultaste a tu hermano y ahora quieres acallar tu conciencia con ritos religiosos? No. Ve, reconciliate con tu hermano y una vez lo hayas hecho, trae la ofrenda.
Esto no era nada nuevo, todo esto estaba en la ley, solo que los fariseos y escribas pasaban por alto esto, ya que no les convenía.
Leamos isaías 1
¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos. ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios? No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes. Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas. Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos. Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.
Isaías 1:11-17 RVR1960
En Isaías 58 Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios. ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores. He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto. ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová? ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.
Isaías 58:2-8 RVR1960
Podemos ver que la interpretación de la ley del Señor no era algo nuevo para los fariseos.
Si nosotros no nos movemos a resolver el problema con el prójimo, podemos dudar de nuestro cristianismo. Cuando tenemos un problema con alguien, el orgullo nos lleva a pensar que es esa persona quien debe venir a nosotros a disculparse, pero en nuestra condición de cristianos, no debe de verse así. El Señor en Mateo 5:25 vemos que el Señor habla de la rapidez en la que debemos resolver el conflicto con nuestro prójimo.
En conclusión, recordemos que ciertamente somos salvos por gracia, pero nuestra salvación lleva frutos y esos frutos se reflejarán en las relaciones con nuestros semejantes.
Veamos algunos principios breves con para lidiar nuestro problema de ira:
A. Debemos orar diariamente, pedir ayuda al Señor con este pecado.
B. Procuremos ser amables y gentiles con los demás.
C. Pensemos antes de hablar.
D. Procuremos tener una visión de nosotros mismos "somos pecadores pero también somos salvos por misericordia.
E. Resolvamos nuestros problemas lo antes posible.
En este punto, debemos reconocer que nos hemos Acercado a Dios de manera inadecuada, con un corazón impuro. Pero debemos agradecer a Dios que envió a nuestro Señor Jesucristo para cumplir la ley y salvarnos de nuestros pecados.
¡A Dios sea toda la gloria!