26/05/2023
“...la columna de nube no se apartó de ellos, para guiarlos de día por la ruta, ni la columna de fuego por la noche, para alumbrar ante ellos el camino por donde habían de marchar.”
Nehemías 9:19
En la vida solemos pasar por diversas circunstancias, en donde existen dos escenarios, el primero es un contexto de diversas opciones, donde solo una es la correcta y el segundo, en el que aparentemente no hay salida o camino.
En el presente, algunos estaremos frente a la total oscuridad y necesitamos que el Eterno con su luz, nos señale por donde andar y otros, en medio de tanta claridad y distracciones, que requerimos de la sombra del Señor, para seleccionar la ruta correcta.
Nos corresponde caminar a la luz del día y en medio de la oscuridad de la noche, y ambas circunstancias son previstas en las jornadas de Dios, por lo tanto, sea en momentos de holgura o en valles estrechos y oscuros, su dirección y su presencia están a nuestra disposición para apoyarnos, afirmarnos, sostenernos y aquietarnos.
Las circunstancias se nos presentan con un propósito, nunca para detenernos, por lo que la guía, la provisión y la transformación del Eterno, siempre están presentes para que prosigamos en medio del encandilamiento o de la oscuridad.
A pesar de nuestras imperfecciones y agravios contra el Padre, él no desiste en su deseo de acompañarnos y sustentarnos, no nos quita del lugar donde nos puso o nos quiere llevar, a la verdad, somos nosotros quienes nos alejamos o dejamos de caminar en su dirección.
Nuestra vida va más allá del momento presente, es en realidad una variedad de experiencias, que se extienden a través del tiempo que nos ha asignado el Eterno, donde avanzamos en su ruta y crecemos.
Es cierto que vivimos en medio de un entorno distorsionado, que en cada cierto tiempo nos acecha y nos pretende arrinconar, sin embargo confiemos, que el Eterno siempre tiene la guía y la salida ante toda circunstancia.
-Moisés Moncada