Misión Bautista Filadelfia

Misión  Bautista Filadelfia Misión Bautista Filadelfia Andrés Bello

25/05/2026

Nuestro Dios que consuela.

Ningún pecado puede hacer que Dios nos ame menos; Él nos consuela y recubre de su gracia en medio de nuestros fracasos.
25 de mayo de 2026
Opciones de lectura

2 Corintios 1.3, 4

Considere cómo se manifestó el tierno amor de Dios a través de la vida de Cristo. Los Evangelios mencionan que el Señor fue movido a compasión al ver dolor y necesidad.

Él no solo sanó a enfermos, sino que ofreció algo aún mayor: vida nueva mediante el perdón de los pecados. Incluso a sus enemigos, el Señor les dejó abierta la puerta del arrepentimiento.

El Señor también mostró compasión por quienes luchaban debido a los pecados que habían cometido. Lo vemos en cómo perdonó y restauró a Pedro después de haberlo negado (Jn 21.15-17) y cómo atendió las dudas de Tomás (Jn 20.27).

Hoy, la compasión de Dios sigue siendo personal y accesible. Él conoce nuestro sufrimiento y nos consuela por medio de su Espíritu, que habita en nosotros (Jn 14.16, 17). Cuando las aflicciones persisten, nos da fuerza para soportarlas (2 Co 12.7-9), y nuestros errores nunca disminuyen su amor por nosotros.

No hay situación que esté fuera del alcance de Dios. Su consuelo nos alcanza en medio de enfermedades, dificultades económicas o crisis familiares. Y al experimentar su consuelo, somos llamados a compartirlo con otros (2 Co 1.4). Como muchas personas necesitan su compasión, esto se convierte en un poderoso medio para difundir las buenas nuevas de Jesucristo.

Pastor: Charles Stanley

Suena espiritual, pero no es bíblico.Cristo no vino a salvar creyentes aislados, sino a formar un cuerpo (1 Corintios 12...
24/05/2026

Suena espiritual, pero no es bíblico.
Cristo no vino a salvar creyentes aislados, sino a formar un cuerpo (1 Corintios 12:27).

No existe una fe genuina que desprecie lo que Cristo ama y por lo que Él murió: Su Iglesia
(Efesios 5:25).

Decir que estás “cerca de Dios” mientras rehúyes la comunión, la corrección y el pastoreo, es abrazar una fe sin cruz, sin sujeción y sin fruto. Es una espiritualidad cómoda que tranquiliza la conciencia, pero no transforma el corazón.

La fe salvadora no solo cree: se rinde.
Y donde hay rendición, hay obediencia, perseverancia y amor por el cuerpo de Cristo.

Examinémonos con honestidad:
¿seguimos a Cristo… o solo una idea de Él que no nos confronta?

24/05/2026
24/05/2026

El gran abismo.

Solo al estar revestidos de la justicia de Cristo podemos presentarnos delante de un Dios santo.
24 de mayo de 2026
Opciones de lectura

Isaías 55.8, 9

Al pensar en Cristo como nuestro puente hacia Dios, es natural preguntarse qué creó la brecha entre nosotros y el Padre celestial.

La Biblia muestra la santidad de Dios de manera vívida. Él es el “Altísimo”, descrito como “alto y sublime” (Sal 9.2; Is 6.1), y declara: “Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos” (Is 55.9). Esto no habla solo de distancia física, sino de la infinita diferencia entre su perfecta santidad y nuestra naturaleza pecaminosa.

Moisés lo vivió en la zarza ardiente, cuando Dios le advirtió que no se acercara demasiado (Ex 3.5). Más tarde, al construirse el tabernáculo, solo el sumo sacerdote podía entrar al Lugar Santísimo una vez al año, en el Día de la Expiación (He 9.7). El mensaje era claro: la humanidad pecadora no puede acercarse a un Dios santo y sobrevivir. La Biblia incluso lo describe como “fuego consumidor” y Aquel que habita en “luz inaccesible” (Dt 4.24; 1 Ti 6.16).

¿Por qué vino el Señor? Solo el Hijo de Dios, perfecto y sin pecado, podía acercarse al Padre y permanecer en su presencia. En Cristo, nosotros también podemos experimentar esa intimidad, no por nuestra propia santidad, sino porque Él nos revistió con su justicia y nos condujo de manera segura al otro lado.

Pastor: Charles Stanley

23/05/2026

Nuestro puente hacia Dios.

Jesucristo es el puente que cruza el abismo entre Dios y nosotros, uno que jamás podríamos atravesar por nuestra cuenta.
23 de mayo de 2026
Opciones de lectura

Juan 14.1-6

En el versículo 6 del pasaje de hoy, el Señor Jesús dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí”. ¡Qué declaración tan poderosa e inspiradora!

Cuando el Señor se llama a sí mismo “el camino”, muchos se imaginan una calle de un solo sentido: hay muchos caminos, pero Él es el único que conduce al Padre. Esto es cierto, pero hay otra imagen que refleja mejor nuestra situación.

Pensemos en Cristo no como un camino, sino como un puente. El apóstol Pablo nos dice en Romanos 3.23 que “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. Entre Dios y nosotros hay un gran abismo que no podemos cruzar por nuestros propios medios. Por más que lo intentemos con nuestra propia fuerza, no podemos acortar la distancia.

Solo hay una manera de cruzar ese ancho abismo: un puente. Eso es el Señor para nosotros. Él se coloca en medio, proveyendo un paso seguro sobre el vacío y llevándonos a los brazos de nuestro Padre celestial.

Medite hoy en el hecho de que sin la ayuda de Dios, no podemos acercarnos a Él; el cielo permanecería siempre fuera de nuestro alcance, más allá de un gran abismo. Al comprender esto, empezamos a valorar el verdadero poder de la cruz.

Pastor: Charles Stanley

22/05/2026

Muchos hablan de “unidad”, pero la Biblia nunca separa la unidad de la verdad.
Jesús oró para que Su pueblo fuera uno… pero también dijo:
“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.” — Juan 17:17
La unidad bíblica no consiste en minimizar doctrinas esenciales para compartir escenario, micrófono o aplausos.

No toda diferencia doctrinal es secundaria. La identidad de Dios no es un detalle menor.
El problema comienza cuando la emoción musical reemplaza el discernimiento bíblico.
Cuando la comunión se construye ignorando contradicciones doctrinales claras, la verdad termina tratándose como un estorbo incómodo.
La iglesia no fue llamada a unirse alrededor de la popularidad, sino alrededor del Evangelio verdadero.

La Biblia enseña que el templo y la reunión de la iglesia deben mantenerse centrados en la adoración, la oración y la en...
22/05/2026

La Biblia enseña que el templo y la reunión de la iglesia deben mantenerse centrados en la adoración, la oración y la enseñanza de la Palabra.

Cuando Jesús expulsó a los vendedores del templo, no condenó simplemente el comercio, sino el hecho de haber convertido la casa de Dios en un lugar de negocio y distracción espiritual (Mateo 21:12-13). El problema era que el interés económico había desplazado la reverencia y el propósito santo del lugar.

Ahora bien, no todo apoyo económico o venta ocasional con fines ministeriales debe considerarse pecado. La clave está en la motivación, el orden y el respeto por la santidad del culto.

Si la venta de comida o productos termina promoviendo el consumismo, la irreverencia o haciendo del templo un mercado, contradice el propósito espiritual de la iglesia.

Pero si se hace con prudencia, transparencia y sin desplazar la centralidad de Cristo, puede funcionar como apoyo práctico para actividades ministeriales.

Todo debe hacerse para la gloria de Dios y no para convertir la fe en negocio.

Con Cambiando Vidas – ¡Me acaban de reconocer como uno de sus fans destacados! 🎉
22/05/2026

Con Cambiando Vidas – ¡Me acaban de reconocer como uno de sus fans destacados! 🎉

Dirección

Caracas

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Misión Bautista Filadelfia publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Lugar De Culto

Enviar un mensaje a Misión Bautista Filadelfia:

Compartir