25/05/2026
La vida cristiana no se mide por apariencias, sino por cómo tratamos a quienes nos rodean. El apóstol Pablo nos recuerda que cuando un hermano cae, la respuesta no es el juicio ni el orgullo, sino la mansedumbre y el amor, sabiendo que nosotros mismos podemos caer.
El amor por Dios se hace visible cuando el pecado de nuestro hermano nos duele como si fuera el nuestro, y eso nos impulsa a orar, a servir y a acompañarle de vuelta a los pies de Cristo.
Vivir la vida cristiana es vivir para Él y no para nosotros. No en vanagloria ni en orgullo, sino con la humildad de quien sabe que todo lo recibido es gracia.
---
Sermón "Vida cristiana", predicado por el pastor Juan D. Tovar. Basado en Gálatas 6:1-10.