20/09/2018
Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Mateo 5:3
Reconocer que somos pobres espiritualmente, es el inicio a la total dependencia del Señor, ya que: "Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren". (Juan 4:24).
En cambio en la carne somos muy ricos; nacimos en carne, sentimos en carne, el mundo es todo carne y por ende: "...en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago".
(Romanos 7:18-19).
Todos somos débiles en la carne, debemos ser entendidos en eso, y carnalmente no podemos controlar la carne.
Lo natural entonces sería hacer el pecado que no queremos hacer, y lo sobre natural el vivir en santidad confiando en Dios sin pecar que es lo que nos cuesta hacer; es cuestión de fe y determinación.
Gracias a Dios está Jesús que nos libra de los deseos de la carne que son para muerte.
"Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil"
Mateo 26:41
Buenos días, Dios les bendiga.