08/10/2022
¿Cómo reconocer la guía del Espíritu Santo?
Entre los muchos ruidos y mensajeros del mundo de hoy, tienes que aprender a reconocer las impresiones del Espíritu Santo. A continuación, se indican algunos de los medios principales por los que el Espíritu Santo se comunica con nosotros:
Habla a la mente y al corazón con una voz apacible y delicada. El Señor enseñó: “Hablaré a tu mente y a tu corazón por medio del Espíritu Santo que vendrá sobre ti y morará en tu corazón. Ahora, he aquí, éste es el espíritu de revelación” (D. y C. 8:2–3). A veces el Espíritu Santo te ayudará a entender una verdad del Evangelio o te dará una guía que “parece ocupar [tu] mente e introducirse con más fuerza en [tus] sentimientos” (D. y C. 128:1). Aunque una revelación así tenga un efecto muy potente sobre ti, casi siempre se recibe calladamente, como un “silbo apacible y delicado” (véase 1 Reyes 19:9–12; Helamán 5:30; D. y C. 85:6).
Nos guía por medio de nuestros sentimientos. Aunque a menudo describimos la comunicación del Espíritu como una voz, es una voz que, más que escucharla, la sentimos. Y aunque hablamos de “escuchar” los susurros del Espíritu Santo, a menudo, al describir la comunicación espiritual, decimos que “sentimos algo”. El consejo del Señor a Oliver Cowdery que se encuentra en la sección 9 de Doctrina y Convenios, del cual se habla en la página 161, enseña este principio. No obstante, ese consejo a veces se malentiende. Al leer ese pasaje, algunos miembros de la Iglesia se confunden, temiendo no haber recibido nunca una comunicación del Espíritu Santo porque nunca han sentido el ardor en el pecho. Note las palabras finales del Señor en Doctrina y Convenios 9:8: “Por tanto, sentirás que está bien”. El ardor que se describe en este pasaje de las Escrituras se refiere a un sentimiento de consuelo y serenidad, no necesariamente a una sensación de calor. Al continuar buscando y siguiendo la voluntad del Señor en tu vida, llegarás a reconocer cómo influye personalmente el Espíritu Santo en ti.
Nos da paz. Al Espíritu Santo a menudo se le llama el Consolador (véase Juan 14:26; D. y C. 39:6). Al revelarte la voluntad del Señor, el Espíritu “[hablará] paz a [tu] mente” (D. y C. 6:23). La paz que Él da no puede ser falsificada por las influencias o las enseñanzas del mundo. Es la paz que prometió el Salvador cuando aseguró a Sus discípulos que enviaría al Consolador: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27).
Revelación
https://www.churchofjesuschrist.org/study/manual/true-to-the-faith/revelation?id=title3,p16-p19&lang=spa