05/06/2026
Tema: Nunca es tarde para dar un paso al frente
Pastor Invitado: Brayan Guerrero
Pasaje: Juan 19:39-40
Hermanos, la historia de la crucifixión de Jesús suele enfocarse en el dolor, la traición y la cruz. Pero justo después de que el Maestro da su último suspiro, ocurre un cambio de escenario radical.
¿Dónde estaban los discípulos públicos de Jesús? Aquellos que caminaron con Él, los que vieron los milagros en primera fila, los que prometieron ir con Él hasta la muerte... habían huido. El miedo los paralizó; la incertidumbre se apoderó de ellos y se escondieron tras puertas cerradas.
Sin embargo, en el momento más oscuro, cuando parecía que el movimiento de Jesús había terminado, alguien que no era público salió a la palestra. Alguien que operaba en la sombra decidió que era el momento de dar un paso al frente. Su nombre era José de Arimatea.
El relato bíblico nos muestra que José era un hombre rico, miembro prominente del Sanedrín (el consejo religioso que paradoxalmente había condenado a Jesús). Era un hombre de buena posición, respetado, y discretamente, un discípulo de Jesús "por miedo a las autoridades judías". Tenía mucho que perder, pero en el momento crítico, lo arriesgó todo.
José de Arimatea no aparece en los ministerios de sanidad, ni multiplicando los panes. Aparece después de la muerte de Jesús. Salió del anonimato para marcar la historia.
A veces pasa lo mismo en nuestras vidas y en la iglesia: muchos aparecen solo cuando hay milagros, aplausos y avivamiento. Pero los verdaderos héroes de la fe son los que deciden dar un paso al frente cuando el panorama es difícil.
Antes de este momento, nadie sabía de José de Arimatea. Una sola acción de valentía lo colocó para siempre en el mapa de Dios.
El anonimato es el refugio de las excusas. Es el lugar cómodo donde nos escondemos diciendo: "No es mi momento", "Hay otros más capacitados", "Qué dirán de mí".
Pero la valentía es contagiosa. Al ver el paso al frente de José, Nicodemo también apareció. Aquel que una vez buscó a Jesús de noche por pura vergüenza, ahora se presenta a la luz del día con un cargamento de especias para ungir al Maestro y colocarlo en la sepultura.
José de Arimatea pagó un precio alto: fue a pedirle el cuerpo de Jesús directamente a Pilato, exponiéndose al rechazo de sus propios colegas y al peligro político. Él hizo algo. Salió del anonimato.
"Es mucho mejor ser imperfectos valientes, que perfectos cobardes."
Quizás estás sentado ahí pensando: yo no puedo dar un paso al frente porque me equivoqué demasiado, mi pasado me condena". Déjame decirte algo hoy de parte del Señor:
La gracia de Dios es infinitamente más grande que los errores que tú tienes.
La gente del mundo (y a veces la de la iglesia) te va a juzgar por lo que hiciste en el pasado. Te van a recordar tus caídas, tus miedos y tus silencios. Pero Dios te va a cubrir con su gracia por lo que Él va a hacer contigo de aquí en adelante.
La Biblia está llena de hombres de Dios que pecaron, fallaron y dudaron, pero eso no impidió que Dios los usara cuando se dispusieron. Tu pasada cobardía o tus antiguos errores no anulan el propósito de Dios para tu vida hoy. Es necesario dar un paso al frente por Cristo. Sal del anonimato sin miedos.
Hermanos, aún es tiempo para servir. No importa la edad que tengas, las excusas del calendario se caen hoy ante la presencia del Espíritu Santo.
La Palabra del Señor es clara:
"Y sucederá que en los últimos días —dice Dios— derramaré mi Espíritu sobre toda la humanidad. Sus hijos e hijas profetizarán; sus jóvenes verán visiones y sus ancianos soñarán sueños." (Hechos 2:17 / Joel 2:28)
Si eres joven, Dios te quiere dar visiones grandes para romper los paradigmas.
Si eres anciano, Dios te sigue dando sueños; tu experiencia y tu fe son necesarias ahora mismo.
No temas. No importa los años que tengas en los caminos de Dios o si acabas de llegar. Tampoco importa la edad biológica. Es tiempo de salir del anonimato. Deja atrás el miedo a la crítica, deja atrás las excusas de tus imperfecciones.
¡Da un paso al frente hoy y sirve a Dios con todo tu corazón!