11/06/2026
𝗘𝗟 𝗩𝗘𝗥𝗗𝗔𝗗𝗘𝗥𝗢 𝗦𝗜𝗚𝗡𝗜𝗙𝗜𝗖𝗔𝗗𝗢 𝗗𝗘 𝗟𝗔 𝗚𝗥𝗔𝗡𝗗𝗘𝗭𝗔
Vivimos en la era donde todos quieren "llamar la atención", que premia al que más grita y el éxito que se consigue no es para servir a los demás, sino para aplastar a los demás y verlos inferiores. El mundo enseña que el valor propio depende de tener la razón, de ganar la discusión y de acumular reconocimiento (o likes).
Pero la palabra del Señor en Filipenses 2:3 nos deja claro como debe ser nuestra actitud frente a los demás:
"Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo." 📖
"𝗡𝗮𝗱𝗮 𝗵𝗮𝗴á𝗶𝘀 𝗽𝗼𝗿 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗶𝗲𝗻𝗱𝗮..." ¿Cuántas de nuestras reacciones diarias nacen solo de las ganas de pelear, de demostrar que el otro está equivocado o de defender nuestro orgullo a capa y espada?
"...𝗼 𝗽𝗼𝗿 𝘃𝗮𝗻𝗮𝗴𝗹𝗼𝗿𝗶𝗮." ¿Cuánto de lo que hacemos es solo para alimentar que yo si soy mejor que tu? Para que nos aplaudan, nos validen o digan "¡qué increíble es su vida!".
Hay muchas personas que han llegado a tener "éxito", pero sus vidas no reflejan humildad, carecen de servir a los demás, y muchas veces ayudan solo para salir del paso.
Humildad no es andar con la cabeza baja sintiendo que no valemos nada. Humildad es tener tanta seguridad de quiénes somos en Dios que no necesitamos pisotear a nadie para brillar.
Es tener el valor de mirar a tu prójimo, al que piensa distinto, al que te cae mal, al que te atiende en el supermercado, a tu pareja en un momento de enojo y decidir, conscientemente, que debes tratarlo como si fuera más importante que tú. 𝗠𝗮𝘁𝗲𝗼 𝟳:𝟭𝟮 lo deja claro: 𝗔𝘀í 𝗾𝘂𝗲, 𝘁𝗼𝗱𝗮𝘀 𝗹𝗮𝘀 𝗰𝗼𝘀𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗾𝘂𝗲𝗿á𝗶𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲𝘀 𝗵𝗮𝗴𝗮𝗻 𝗰𝗼𝗻 𝘃𝗼𝘀𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀, 𝗮𝘀í 𝘁𝗮𝗺𝗯𝗶é𝗻 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗱 𝘃𝗼𝘀𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝗹𝗹𝗼𝘀; 𝗽𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲 𝗲𝘀𝘁𝗼 𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝗹𝗲𝘆 𝘆 𝗹𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗼𝗳𝗲𝘁𝗮𝘀.
Si aplicáramos este versículo mañana por la mañana en nuestra casa, en el tráfico, en el trabajo o en los comentarios de las redes sociales... ¿cuántos problemas nos ahorraríamos? ¿Cuántas relaciones se sanarían y viviéramos mejor?
El mundo nos dice que para ser grandes debemos poner nuestro nombre en el lugar mas alto para que nos sintamos bien, Pero nuestro Señor Jesús nos demostró que para ser grandes no necesitaba demostrar ante las miradas lo bueno que hacia sino que les enseñaba con humildad como era ser el mayor.
Así que, mi estimado amigo y hermano o hermana que me lees, permita el Señor que siempre moldee nuestro corazón y sirvamos a Dios con gratitud porque nuestro Señor JESUS es ÉL único que merece TODA LA GLORIA.
Dios te Bendiga Grandemente.