04/08/2026
El diezmo fue un mandato para Israel, no para la Iglesia
En el Antiguo Testamento, el diezmo fue establecido por Dios como parte de la Ley de Moisés para la nación de Israel.
Su propósito era sostener a los levitas, quienes no recibieron heredad en la tierra (Números 18:21-24), ayudar a los necesitados (Deuteronomio 14:28-29) y apoyar las festividades religiosas (Deuteronomio 14:22-27).
Con la venida de Jesucristo, los cristianos ya no están bajo la Ley mosaica, sino bajo el nuevo pacto de la gracia (Romanos 6:14; Gálatas 3:24-25). En el Nuevo Testamento no existe ningún mandato que obligue a la Iglesia a diezmar.
En cambio, los creyentes son llamados a dar voluntariamente, según sus posibilidades y con un corazón alegre: "Cada uno dé como propuso en su corazón; no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre" (2 Corintios 9:7).
Por tanto, desde esta perspectiva, el diezmo fue una obligación de la Ley dada a Israel, mientras que para los cristianos el principio es la generosidad voluntaria, motivada por el amor y la gratitud a Dios, no por un porcentaje obligatorio.
Eder Marín - FAJ