17/01/2021
Rector Mayor desde la Basílica del Sagrado Corazón en Roma
HOMILÍA CONCLUSIVA PARA LAS 39º JORNADAS DE ESPIRITUALIDAD DE FAMILIA SALESIANA
Domingo 17 enero 2021
Mis queridos hermanos y hermanas de la Familia Salesiana de Don Bosco
Nos hemos reunido para celebrar la cosa más sagrada que tenemos como Cristianos: la Eucaristía, el misterio de la presencia real, aquí y ahora, del Señor Jesús, una presencia que es gracia y bendición hoy para todos nosotros y para tantos otros alrededor del mundo.
Estamos experimentando este encuentro aquí en el “Sagrado Corazón” de Jesús, en esta Basílica donde nuestro amado Padre Don Bosco gastó lo que quedaba de su ya comprometida fuerza, casi hasta el momento de su muerte (que tuvo lugar siete meses después de su consagración).
La palabra que Dios nos da hoy es un hermoso regalo, que va y toca las profundidades de nuestro corazón porque ¡es una Palabra que tiene tanto que ver con nosotros!
Los discípulos de Juan se interesaron en Jesús; se le acercaron y Él les preguntó: “¿Qué buscan?” Ellos respondieron diciendo que querían tener un más profundo entendimiento de quien Él era, comenzando por dónde Él vivía, donde sería posible encontrarse con Él para hablar con Él y quedarse con Él.
La respuesta del Señor es un modelo de vida y una propuesta vocacional: “Vengan y vean”. Entonces los dos discípulos fueron y se quedaron con Él, inicialmente por un día y luego por el resto de sus vidas. Jesús dio sentido a sus vidas.
Esto es muy hermoso: Jesús dio plenitud a sus vidas, llenando sus vidas de sentido.
¿Qué les dijo a ellos? ¿Qué les hizo tan entusiastas por la persona de Jesús? ¿Qué es lo que vieron?
No sería capaz de dar una respuesta a esto. Del mismo modo, creo que Jesús había saciado su sed, su búsqueda de sentido. Y efectivamente, en medio de tanta confusión, como millones y millones de personas, nosotros también somos personas que estamos buscando o han buscado (y felizmente han encontrado) una verdad que da sentido a la vid