07/02/2026
Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.
Salmos 126:5
Hoy quiero que nos detengamos un momento… porque este versículo no es poesía bonita: es una promesa nacida del dolor. No habla de gente que sembró cómoda, ni tranquila, ni segura. Habla de personas que sembraron llorando. Con el corazón cansado.Con fe temblorosa. Pero aun así… sembraron. Y quizá hoy ese sos vos. O soy yo.Sembrar con lágrimas es hacer lo correcto cuando todo duele. Es seguir creyendo cuando no ves resultados.Es orar con los ojos llenos de lágrimas, pero sin soltar la esperanza. Muchas veces pensamos que si lloramos, fracasamos. Pero Dios dice otra cosa. Dios dice: esas lágrimas no son pérdida, son semilla. Nada de lo que hiciste con amor, con fe, con obediencia… se perdió.Aunque nadie lo haya visto. Aunque nadie lo haya aplaudido.Pensá en Ana… Lloró tanto delante de Dios que el sacerdote pensó que estaba ebria. Pero esas lágrimas trajeron a Samuel. Pensá en David… Huyó, fue traicionado, lloró en cuevas. Pero cada lágrima preparaba un reino. Pensá en Jesús… Sembró dolor en la cruz. Lágrimas, sangre, entrega.Y de esa siembra nació nuestra salvación. Sembrar con lágrimas es esa madre que ora en silencio por su hijo. Es esa mujer que sigue siendo íntegra aunque nadie la valore. Es esa persona que eligió perdonar aunque el corazón le sangraba. Es seguir adelante cuando por dentro estás rota… pero por fuera seguís creyendo.Dios no se burla de tu dolor. Dios no ignora tus lágrimas. Él las recoge. La cosecha no siempre es inmediata, pero siempre es segura. Si hoy estás sembrando llorando, no te detengas. Porque viene el día en que vas a cosechar sonriendo. Tal vez hoy no estás viendo fruto. Pero eso no significa que no esté creciendo bajo tierra. Las raíces se forman en silencio.Y las lágrimas… riegan lo que Dios va a levantar. Señor, hoy pongo delante de Ti cada lágrima que sembré. Las que nadie vio. Las que dolieron en silencio. Ayúdame a no soltar la fe, a confiar en Tu tiempo y a creer que la cosecha viene.Declaro que mi dolor no fue en vano y que en Ti, todo florece. Amén.