07/07/2026
🙌🙏🏻 Testimonios que nos hablan del poder de la FE, la ESPERANZA y el AMOR..!
En medio del dolor dejado por los terremotos que sacudieron Venezuela, los testimonios de mujeres rescatadas con vida entre los escombros han conmovido a miles de personas, no solo por la dureza de lo vivido, sino por la forma en que la fe, la oración y la esperanza en Dios las sostuvieron mientras esperaban ser encontradas.
Uno de los casos más impactantes es el de Dayana Patiño, quien fue rescatada junto a su bebé Juan David, de apenas 18 días de nacido, después de permanecer más de 32 horas atrapada bajo los restos de un edificio colapsado en La Guaira. En su testimonio, la madre relató que, en medio del miedo y el dolor, comenzó a clamar a Dios: “Empecé a preguntarle a Dios: ¿por qué a mí?, si yo soy buena hija, madre. En ese momento comencé a sentir como un cuero en mi espalda y cuando toqué y saqué, era una Biblia».
Dayana contó que el movimiento la lanzó violentamente, pero nunca soltó a su hijo. Su pierna quedó atrapada bajo el cemento y su cuerpo inmovilizado, pero la vida de su bebé se convirtió en el motivo para no rendirse. “Mientras él estuviera vivo, yo iba a estar viva”, expresó, explicando que tocaba la nariz del niño para asegurarse de que todavía respiraba.
Su historia ha sido vista como una señal de esperanza en medio de la tragedia. Bajo toneladas de concreto, sin poder moverse ni alimentar a su bebé, Dayana decidió administrar sus fuerzas, gritar solo cuando escuchaba voces cerca y mantenerse alerta hasta que finalmente fue localizada por sus familiares y rescatistas.
Otro testimonio difundido en redes es el de Belkys Barreto identificada como una de las sobrevivientes de los terremotos en Venezuela. Según publicaciones virales y reportes compartidos en redes, la mujer quedó atrapada entre los escombros y mientras buscaba con sus manos algo a su alrededor, sintió un objeto con muchas hojas. Al tocarlo con cuidado, descubrió que era su Biblia.
“Me aferré a Dios y nunca lo solté. Él tampoco me soltó a mí”, expresó con emoción. La sobreviviente asegura que, al abrazar la Biblia, una profunda paz inundó su corazón. El miedo al encierro desapareció y nació en ella la certeza de que Dios no la había abandonado y que saldría con vida.