06/10/2026
As I was serving today in the canteen, I met a gentleman and asked him how he was doing.
He smiled and said, “I’m doing great.”
Then, almost immediately, he added, “I’m not where I wanted to be, but I keep pushing.”
Those words stayed with me.
They reminded me that growth often begins with honest acknowledgment. Recognizing that we are not yet where we want to be is not a sign of failure; it is a sign of awareness. The danger is not in being unfinished—the danger is in becoming comfortable with staying there.
Sometimes we can become content with our current condition and forget that God is still working in us. There are areas of our lives that need growth, healing, discipline, and faith. The journey is not complete, but we must keep moving forward.
What inspired me most was hearing those words from someone who may be facing challenges with housing, finances, and many other needs. Yet despite everything, his attitude was not one of defeat but of perseverance:
“I’m not where I wanted to be, but I keep pushing.”
May we all have that same determination. Not discouraged by where we are, but encouraged by the fact that God is not finished with us yet.
“Not that I have already attained, or am already perfected; but I press on…” — Philippians 3:12
Español👇🏻👇🏻👇🏻👇🏻
Mientras servía hoy en la cantina, conocí a un caballero y le pregunté cómo estaba.
Sonrió y me dijo: “Estoy muy bien”.
Pero casi de inmediato añadió: “No estoy donde quisiera estar, pero sigo adelante”.
Esas palabras se quedaron conmigo.
Me recordaron que el crecimiento muchas veces comienza con una evaluación honesta de nuestra realidad. Reconocer que no estamos donde quisiéramos estar no es una señal de fracaso; es una señal de conciencia. El peligro no está en no haber llegado todavía, sino en conformarnos con quedarnos donde estamos.
A veces podemos acomodarnos en nuestra condición actual y olvidar que Dios todavía está obrando en nosotros. Hay áreas de nuestra vida que necesitan crecimiento, sanidad, disciplina y fe. El camino aún no ha terminado, pero debemos seguir avanzando.
Lo que más me inspiró fue escuchar esas palabras de alguien que probablemente enfrenta desafíos relacionados con vivienda, finanzas y muchas otras necesidades. Sin embargo, a pesar de todo, su actitud no era de derrota, sino de perseverancia:
“No estoy donde quisiera estar, pero sigo adelante”.
Que todos podamos tener esa misma determinación. No desanimarnos por el lugar donde estamos, sino animarnos al recordar que Dios todavía no ha terminado su obra en nosotros.
“No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo…” — Filipenses 3:12