08/31/2026
Hoy concluimos nuestra serie sobre La Armadura de Dios con un poderoso recordatorio: las batallas que enfrentamos no se ganan con armas terrenales. Dios nos ha equipado con Su Palabra—nuestra Espada del Espíritu—para derribar fortalezas y llevar todo pensamiento a la obediencia a Cristo.
2 Corintios 10:3–5
Que no solo conozcamos la Palabra, sino que también la vivamos, la proclamemos y la usemos con fe.