05/22/2026
22 DE MAYO: EL MOTIVO LO ES TODO
1 Crónicas 11:1–47; 1 Timoteo 6:3–10; Salmo 80:1–19
No es frecuente que analicemos honestamente nuestras motivaciones. Pero es importante reevaluarlas regularmente. Cuando nuestra vista no está fijada en Dios, podemos quedar embelesados con objetivos que entran en conflicto con la piedad. Aunque al principio realicemos las acciones correctas, nuestra vida empezará a revelar los motivos de nuestro corazón.
Pablo aborda esta cuestión en la comunidad de Efesios, donde algunas personas estaban propagando el conflicto con el fin de promover su propio beneficio. Y esto no era solo un problema de los perpetradores. Esta “disputa constante por parte de personas de mente depravada y privadas de la verdad, que consideran la piedad como un medio de ganancia” era como un veneno, que propagaba la envidia y las disputas en toda la comunidad (1Ti 6:5).
Para contrarrestarlo, Pablo afirma que “la piedad es una gran ganancia, cuando va acompañada de contentamiento” (1Ti 6:5–6), pero la ganancia de la que habla no es el éxito tal y como lo definimos tradicionalmente. En lugar de las riquezas financieras, Pablo presenta la idea de la satisfacción total, de estar satisfechos con lo que tenemos y sentirnos seguros en la vida (tanto eterna como física) con la que Dios nos ha bendecido (1Ti 6:8).
No se trata de una simple cuestión secundaria. Pablo afirma que “la raíz de todos los males es el amor al dinero” (1Ti 6:10). Cuando el dinero se convierte en la motivación que nos guía, estamos muy tentados a ser autosuficientes. Nuestros motivos se confunden, y tratamos de encontrar nuestra satisfacción en cosas pasajeras. En cambio, cuando estamos completamente satisfechos en Dios, no tendremos la tentación de tener motivos conflictivos.
¿Son sus motivos conflictivos? ¿Cómo necesita reajustar sus motivos para que desee la piedad?