07/14/2026
Si DIOS está en control,
¿cómo entender el sufrimiento?
Esta pregunta ha acompañado a la humanidad durante siglos.
La Biblia no nos da todas las respuestas, pero sí nos revela el carácter de DIOS.
DIOS sigue siendo bueno.
El sufrimiento nunca cambia quién es DIOS. 🙏🏻
Él es santo, justo, amoroso y fiel, aun cuando vivimos circunstancias que no comprendemos.
“El Señor es bueno; es un refugio en el día de la angustia, y protege a los que en él confían.”
Nahúm 1:7
El mal no nació en el corazón de DIOS.
La creación fue perfecta.
El pecado trajo consigo la corrupción, el dolor y la muerte.
“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.”�Romanos 5:12 (RVR1960)
La soberanía de DIOS no significa que Él sea el autor del mal.
Significa que nada ocurre fuera de Su conocimiento y que ninguna circunstancia puede frustrar Su propósito eterno.
Aunque hoy no comprendamos todo, podemos confiar en Él.
“Sé que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti.”�Job 42:2
El enemigo quiere usar el dolor para alejarnos de DIOS.
Su propósito es sembrar dudas sobre el amor y la fidelidad de Dios.
Quiere que culpemos a Dios por aquello que vino a destruir.
“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”�Juan 10:10
Pero DIOS hace lo contrario.
Él se acerca a quienes sufren.
No promete una vida sin dificultades, pero sí Su presencia en medio de ellas.
“Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.”�Salmo 34:18
La cruz demuestra que DIOS no es indiferente al sufrimiento.
En Jesucristo, Dios entró en nuestra historia y cargó sobre sí el peso del pecado y del dolor.
La cruz no explica cada sufrimiento, pero revela el inmenso amor de Dios por la humanidad.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”�Juan 3:16