12/12/2025
Diciembre 12, 2025, Viernes II
Nuestra Señora de Guadalupe
Leer: Zac 2, 14-17 Lc 1, 39-48 LH Prop
“Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz” (Lc 1,46-48).
No podemos ni siquiera imaginar la alegría que sintió Isabel al recibir la visita sorpresa de María, la Virgen. No menos grande ha sido la alegría del pueblo mexicano al saber que fue elegido para ser objeto de la amorosa y maternal atención de la Madre de Jesús. Aquí unas de sus palabras a san Juan Diego:
“Sabe y ten por seguro mi hijo mío el más pequeño, que yo soy la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios, Aquel por Quien Vivimos, de El Creador de personas, del Cielo y de la Tierra. Quiero mucho y deseo vivamente que en este lugar me levanten mi templo. En donde Lo mostraré, Lo ensalzaré al ponerlo de manifiesto: Porque yo soy vuestra Madre misericordiosa, de ti, y de todos los hombres que viven unidos en esta tierra, y de todas las personas que me amen, los que me hablen, los que me busquen y los que en mí tienen confianza. Allí les escucharé sus lloros, su tristeza, para remediar, para curar todas sus diferentes p***s, sus miserias, sus dolores. Oye y pon bien en tu corazón, hijo mío el más pequeño: nada te asuste, nada te aflija, tampoco se altere tu corazón, tu rostro; ¿No estoy aquí yo, que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás en el hueco de mi manto, en donde se cruzan mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa? Que ninguna otra cosa te aflija, te perturbe”.
Reflexión y Comentario
Salmo 91,2: “Mi refugio y mi baluarte, mi Dios, en quien confío”.
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