11/07/2024
En el capítulo 8 del libro de Nehemias, podemos encontrar un ejemplo de lo que debería ser la experiencia de un pueblo que se reúne para oír la Palabra del Señor.
En primer lugar aparece en escena un siervo de Dios comprometido con su Palabra, es decir, Esdras.
Esdras era un sacerdote y a la vez un escriba, es decir un copista de las Escrituras y especialmente de la Torah o la ley (los primero 5 libros de la Biblia). Nota que aquí están presentes el don del pastorado y el de la enseñanza, es decir pastor-maestro).
Lo que llama la atención es que este siervo no llego delante del pueblo a exponer sus propias ideas o conceptos de lo que él creía que necesitaba él pueblo, sino más bien para compartir al pueblo la ley que Dios le había dado a su pueblo (verso 1b)
En segundo lugar aparece el pueblo, y lo interesante de la descripción que se presenta en el texto es que se juntaron como un un solo hombre (ha am ke ish ehad = el pueblo juntos como un solo hombre, literalmente).
Es decir que tenían una misma intención y una misma actitud.
En tercer lugar se nos presenta un tiempo para el estudio, desde el alba hasta el medio día, es decir desde que salió el sol hasta el medio día, podrían haber sido entre unas 4 o 5 horas aproximadamente (verso 3a).
Claro se entiende claramente que fue una ocasión particular y especial para esto, sin embargo el principio se encuentra muy evidente en el texto. Debemos dedicar suficiente tiempo el estudio de la Palabra como para poder entender lo que Dios quiere decirnos.
En cuarto lugar vemos la actitud del pueblo en todo el tiempo en que se enseñaba la Torah. Dice el texto que los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley (verso 3b)
En quinto lugar vemos la reverencia del pueblo al momento de abrir la Palabra de Dios. El texto dice que el pueblo estaba atento (verso 5b).
En sexto lugar vemos al escriba Esdras que guiaba ese servicio invitando a adorar al único que es digno de adoración. Aprendemos que el único que debe ser exaltado siempre en la predicación es el Señor Dios (verso 6a) a lo que el pueblo respondió con sincera adoración manifestada a través de la humillación propia inclinándose totalmente al suelo (verso 6b).
En séptimo lugar entran en escena los levitas (obreros bíblicos) quienes hacían entender, o que causaban que la gente entendiera la ley de Dios y el pueblo seguía prestando toda la atención (verso 7b).
En octavo lugar vemos el compromiso tanto del gobernador Nehemias como del Sacerdote Esdras de enseñar la Palabra de Dios, lo que produjo contrición de espíritu en los oyente que los motivo a arrepentirse (verso 9). Esa es una de las cosas más importantes de estar expuestos a la Palabra de Dios, buscar estar bien con Dios, para eso necesitamos entender que somos pecadores y que necesitamos su perdón y salvación.
En noveno lugar vemos la confraternidad a través de compartir la comida, y de gozarse por la esperanza que trae la Palabra de Dios y sobre todo de entenderla (versos 10 al 12).
Conclusión:
Un hombre de Dios que comparte la Palabra de Dios debe estar completamente comprometido con enseñar no sus propias ideas o conceptos si no solamente la Palabra de Dios.
Cada persona debe ir con la actitud correcta de estar atento a la Palabra de Dios y unirse a sus hermanos con el sincero propósito de tener un encuentro con Dios.
Debemos responder apropiadamente a Dios y su palabra, humillarnos, adorarlo, y gozarnos en la comprensión de su Palabra.