08/26/2026
Amados hermanos, reciban un cordial saludo en el amor de Cristo.
Quiero tomarme la libertad y, sobre todo, el privilegio de extenderles una invitación muy especial para este próximo domingo. Será un día significativo para nuestra iglesia, ya que estaremos presentando la nueva visión que Dios ha puesto delante de nosotros para esta nueva etapa de nuestro ministerio.
Con todo mi corazón deseo que usted pueda ser parte de este momento tan importante. No quisiera que simplemente fuéramos espectadores de lo que está por comenzar, sino que juntos podamos asumir el compromiso de caminar en unidad, entendiendo que nuestra responsabilidad y nuestro llamado no están fundamentados en un hombre, sino en Dios y en Su propósito para Su iglesia.
Creo firmemente que Dios nos ha permitido llegar hasta aquí con un propósito, y que cada uno de nosotros tiene un lugar y una función dentro de aquello que Él quiere hacer. Por eso, más que una invitación, quiero hacerles un llamado a unirnos en fe, en oración, en compromiso y en servicio, para que juntos podamos ser instrumentos útiles en las manos de Dios y piezas fundamentales en esta nueva visión.
Los considero parte de nuestra familia en Cristo, y precisamente por ese amor y ese vínculo espiritual que compartimos, creo que usted y yo somos parte importante de esta nueva etapa. Lo que Dios quiere hacer en nuestra iglesia no será solamente el trabajo de unos cuantos, sino el resultado de corazones dispuestos a decir: “Aquí estoy, Señor; cuenta conmigo.”
Mi oración es que este domingo podamos abrir nuestro corazón, escuchar la dirección de Dios y, con humildad y unidad, decidir caminar juntos hacia todo lo que Él tiene preparado para nuestra iglesia.
Les respeto, les aprecio profundamente y les amo en el amor de nuestro Señor Jesucristo.
Espero poder contar con usted y con su familia. Será una bendición compartir juntos este momento tan especial.