09/04/2026
Resulta paradójico, pero el Episcopado Estadounidense se ha unido a una iniciativa ecuménica universal que se celebra cada año bajo el nombre de “Tiempo de la Creación”. Este tiempo comienza el 1 de septiembre, Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, y culmina el 4 de octubre, en la Solemnidad de San Francisco de Asís.
Con esta iniciativa, los obispos nos exhortan a profundizar en nuestra vida de fe y en nuestra responsabilidad de custodiar la obra de Dios. Se nos invita, además, a responder a los desafíos ecológicos de nuestro tiempo, especialmente teniendo presente el impacto que estos tienen sobre nuestros hermanos y hermanas más pobres y vulnerables en todo el mundo.
Lo que me resulta particularmente paradójico es que septiembre, en Iowa, es el comienzo del tiempo de la cosecha. Al pensar en un “Tiempo de la Creación”, mi primera asociación suele ser con la primavera, la siembra y el renacer de la vida. Sin embargo, hay una verdad profunda en reconocer que la cosecha es la plenitud de la creación hacia la cual nos conducen la siembra y la primavera.
Contemplar la cosecha como el momento en que celebramos la obra creadora de Dios y nuestro llamado a ser sus administradores nos recuerda que también nuestra fe y nuestra vida son un peregrinaje hacia la plenitud en Dios. Y al proveer las semillas para el próximo ciclo, reconocemos que somos custodios de una creación que no nos pertenece, sino que está llamada a sostener la vida y a servir al prójimo más allá de uno mismo.
It’s counterintuitive, but the US Bishops are part of a worldwide ecumenical initiative celebrated every year entitled the Season of Creation. This “Season” begins Sept. 1—the World Day of Prayer for Creation—and concludes on October 4—the Feast of St. Francis of Assisi. The Bishops’ goal is to call Catholics to a deeper reverence and respect for God's creation. It is to encourage Catholics to respond to environmental challenges, especially as they disproportionately affect our poor and vulnerable neighbors across the world.
What struck me as counterintuitive is that September kicks off the harvest season in Iowa. When I think of a season of creation, I think of spring and planting and new growth. But it is a deep truth that Harvest is the creation to which planting and spring point us! By holding up the Harvest as the moment to celebrate creation and our role as stewards, we are reminded that the whole point of faith and life is a movement toward fulfillment. And in providing seeds for next season, we can appreciate that we remain custodians of a world that is meant to sustain life and lives beyond one’s own.