02/27/2026
REFLEXIÓN PASTORAL
“No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu.” Zacarías 4:6
Hay batallas que no se resuelven con argumentos humanos, ni con recursos materiales, ni con la fuerza de nuestra voluntad.
Los redimidos aprenden a librar sus batallas en la presencia del Dios vivo.
La Palabra nos recuerda que nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados en las regiones celestes.
El verdadero enemigo no siempre es la persona que vemos, ni la circunstancia que enfrentamos; muchas veces es una fortaleza espiritual que intenta oprimir la mente, desgastar el corazón y debilitar la fe.
Por eso el Señor nos habla con claridad: no es con fuerza humana que ganamos, sino con el poder del Espíritu de Dios.
No es el tamaño de la congregación, ni la intensidad del esfuerzo, ni la presión humana que podamos ejercer.
Es Su Espíritu obrando en nosotros y a través de nosotros.
Las armas no son carnales; son poderosas en Dios para destrucción de fortalezas.
Cuando oramos, cuando permanecemos firmes en la Palabra y respondemos con fe y obediencia, el Espíritu Santo actúa donde nuestras fuerzas y argumentos no alcanzan.
Mi buen Señor Jesús nos enseña que la victoria no nace del orgullo humano, sino de la dependencia total del cielo.
Allí donde el hombre se rinde en humildad, el Espíritu se manifiesta con poder. Allí donde parece que no hay salida, Dios abre camino.
Si hoy enfrentas oposición, no te desgastes peleando con armas equivocadas.
Vuelve tu corazón al Señor.
Clama. Confía. Permite que el Espíritu de Dios dirija la batalla.
Porque no es con fuerza humana que vencemos, sino con el poder del Espíritu de Dios obrando en nosotros.
Que en cada desafío seamos cubiertos con Su gracia y Su favor, y aprendamos a caminar en victoria espiritual, sostenidos no por nuestra capacidad, sino por Su presencia viva en nosotros día a día. Amén.
Pastor Isaac Gonzalez
MinistryLittleDavid.org
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