09/08/2026
En Juan 21 encontramos a Pedro regresando a las redes tras haber negado a Jesús tres veces. Estaba cargando el peso demoledor de la culpa. Pero en la orilla del lago, Jesús no lo esperaba con reproches ni juicios, sino con un desayuno encendido sobre brasas. Allí, tocando con compasión la misma herida de su caída, Jesús le preguntó tres veces: «¿Me amas?» y le volvió a confiar el ministerio: «Apacienta mis ovejas».
La gracia de Jesús no se queda de brazos cruzados esperando a que tú lo resuelvas todo por ti mismo. La gracia sale a buscarte a tu orilla, camina hacia donde estás, te levanta del polvo y te recuerda que aún hay un camino por recorrer. ¡Él no ha terminado contigo!
No huyas de Jesús por vergüenza; corre hoy hacia Sus brazos. Su gracia desbordante todavía te busca, te alcanza, sana tu herida y te vuelve a llamar.