06/02/2026
ENSEÑANZA DEL DÍA...
LA REPARACIÓN DEBIDA Y LA URGENCIA DE REPARAR EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.
✝️CONTINUAMOS CON...
8) EL ANSIA ARDIENTE DE EXPIAR.
A la altura en que nos encontramos de este artículo, ya nos habremos dado cuenta de la importancia y necesidad de reparación al Corazón de Cristo. Por eso, para finalizar, me gustaría concluir con estas palabras exhortativas de Pío XI en la ya tan citada Encíclica. Nos exhorta a estar encendidos de Amor a Jesús, ofrecernos como víctimas vivas a su Amor, ser almas reparadoras y consoladoras para el mundo de hoy. Este era el objetivo de este artículo y espero que haya podido encender el deseo de expiar al Corazón de Jesús. He intentado mostrar a los lectores que reparar no es una práctica que hacían nuestros antepasados o que es una doctrina anterior al Vaticano II. Es una enseñanza constante y perpetua de la Iglesia y en concreto de los Papas.
“Cuantos fieles mediten piadosamente todo esto, no podrán menos de sentir, encendidos en amor a Cristo apenado, el ansia ardiente de expiar sus culpas y las de los demás; de reparar el honor de Cristo, de acudir a la salud eterna de las almas. Las palabras del Apóstol: “Donde abundó el delito, sobreabundó la gracia” (Rom 5,20), de alguna manera se acomodan también para describir nuestros tiempos; pues si bien la perversidad de los hombres sobremanera crece, maravillosamente crece también, inspirando el Espíritu Santo, el número de los fieles de uno y otro s**o, que con resuelto ánimo procuran satisfacer al Corazón divino por todas las ofensas que se le hacen, y aun no dudan ofrecerse a Cristo como víctimas.
Quien con amor medite cuanto hemos dicho y en lo profundo del corazón lo grabe, no podrá menos de aborrecer y de abstenerse de todo pecado como de sumo mal; se entregará a la voluntad divina y se afanará por reparar el ofendido honor de la divina Majestad, ya orando asiduamente, ya sufriendo pacientemente las mortificaciones voluntarias, y las aflicciones que sobrevinieren, ya, en fin, ordenando a la expiación toda su vida.
Aquí tienen su origen muchas familias religiosas de varones y mujeres que, con celo ferviente y como ambicioso de servir, se proponen hacer día y noche las veces del Ángel que consoló a Jesús en el Huerto; de aquí las piadosas asociaciones asimismo aprobadas por la Sede Apostólica y enriquecidas con indulgencias, que hacen suyo también este oficio de la expiación con ejercicios convenientes de piedad y de virtudes; de aquí finalmente los frecuentes y solemnes actos de desagravio encaminados a reparar el honor divino, no sólo por los fieles particulares, sino también por las parroquias, las diócesis y ciudades” (MR 13)
REPARACIÓN A LA MADRE DE DIOS
Como apéndice a lo anterior dicho, quiero mostrar este texto de Pío XII en el que nos sitúa a María en asociación a los dolores y sufrimientos de Jesús. Nos llama también a reparar su amor.
“Ha sido voluntad de Dios que, en la obra de la Redención humana, la Santísima Virgen María estuviese inseparablemente unida con Jesucristo; tanto, que nuestra salvación es fruto de la caridad de Jesucristo y de sus padecimientos, a los cuales estaban íntimamente unidos el amor y los dolores de su Madre. Por eso, el pueblo cristiano que por medio de María ha recibido de Jesucristo la vida divina, después de haber dado al Sagrado Corazón de Jesús el debido culto, rinda también al amantísimo Corazón de su Madre celestial parecidos obsequios de piedad, de amor, de agradecimiento y de reparación” (HA 36)
MAÑANA CONTINUAMOS CON...
9) ORACIÓN EXPIATORIA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS